Stitched: una trilogía impactante.

Portada del primer volumen de la trilogía

Hoy recordamos una obra de acción y terror sin cortapisas, publicada en España por la editorial Panini, donde se entrelazan en esta esta trilogía de Mike Wolfer

Todos conocemos a Garth Ennis, su gusto por la acción y el uso del impacto gráfico en sus obras. Este autor ideó este cómic pensando en realizar un cortometraje. A partir de ahí Wolfer se puso manos a la obra para crear esta trilogía en la que el nombre de Ennis solamente aparece en el primer volumen.

Portada del segundo volumen de la trilogía.

Stitched fue publicado hace años, pero en Culturamas (como ya sabéis) nos gusta recordar aquellos trabajos que, por una razón u otra, consideramos que tienen interés. En este caso, la trilogía parte de una idea potente, muy interesante y que logra llamar la atención. Básicamente, la idea es que los humanos podemos crear unos seres semejantes a los zombis gracias a la magia negra.

A lo largo de los tres números se nos van a ir presentando estos cosidos (stitched) en diversas situaciones y explicando los entresijos de su generación. Además, estos seres son poderosos y controlables, lo que abre la puerta a los más oscuros deseos que anidan en el interior de los humanos. Este es, precisamente, el gran potencial narrativo de la obra. Aunque, por supuesto, si nos acercamos a sus páginas podremos ver mucha acción y vísceras.

Stitched utiliza un elemento narrativo clásico en la concepción de las tres historias que cuenta: la generación del mal. Tres, puesto que las obras son diferentes, aunque mantienen un hilo común. El mal, al fin y al cabo, es mostrado como una deriva del poder. Además, este ejercicio de poder se relaciona con elementos sociales icónicos. En la primera obra, con los talibanes. En la segunda, con un adinerado coleccionista, en el tercer caso con la mafia nipona.

Entre sus páginas emergen los deseos desenfrenados de control, venganza, muerte… De ahí que la obra utilice un discurso gore para mostrar, efectivamente, lo salvaje y despiadado que puede llegar a ser el comportamiento humano. En este sentido, estamos ante una clara metáfora de la humanidad. De esa parte que habitualmente se oculta, salvo en las expresiones artísticas de terror.

Portada del tercer volumen de la trilogía

Además, y aquí está el elemento diferencial, el terror no es un elemento ajeno, como sucede en The Walking Dead (aunque también se coquetea con este elemento narrativo), en From Hell, en Providence, en Estrellas oscuras o en Joe Hill integral. Tampoco podemos decir que ese terror provenga de alguna enfermedad o demencia, como hemos visto en otros trabajos tales como Colder, las versiones más terroríficas del Joker, Los dementes, etc. El enorme terror proviene de la cordura, de la racionalidad, del uso de las personas sin que exista empatía o cualquier elemento emocional. Todos los que originan la acción de estos seres han pensado, reflexionado y decidido realizar lo que se muestra en el cómic, con su crudeza y desgarro.

La obra, por otro lado, está planteada desde una perspectiva comercial, sin duda. En este sentido, no hay trasfondo filosófico o profundo, más allá de lo que acabamos de indicar. La narración visual y escrita es relativamente cómoda y sencilla (si no nos afecta las viñetas gore). Estamos, por lo tanto, ante una obra con interés, recomendable para pasar un buen rato, pero sin que llegue a ser una obra maestra.

 

Por Juan R. Coca

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