Semíramis, la legendaria reina asiria

Por Kika Sureda

Según Diodoro de Sicilia, historiador romano, en su segundo libro de la Biblioteca Histórica dedicado a la historia del pueblo asirio, narra la vida de Semíramis basándose en el relato de otro historiador del mundo griego: Ktesias de Cnido, del cual no nos ha llegado ningún documento.

Ilustración del siglo XVIII del libro Semmiramide Regina di Babillone

Semíramis nació en Ascalón, una ciudad situada en la costa mediterránea cerca del desierto del Néguev, en la zona sirio-palestina. Existen muchas leyendas sobre su familia y nacimiento, todas son fábulas.  Sammu-Ramat, fue la única mujer de la historia de Mesopotamia que ejerció el poder real e inspiró  un personaje semilegendario tratado por autores romanos y griegos: la reina Semíramis era una guerrera, constructora y mujer fatal.

Según Johan Boccaccio, Semíramis fue insigne reina de los asirios, la cual una vez muerto Nino, su marido, en lugar de que ocupara el trono su hijo, ella se vistió de hombre y ejerció el arte militar y de campo. Así, no solamente conservó el reino de su marido, sino que fortaleció Babilonia y amplió el reino hasta la India. De sus antepasados poco se sabe, todo son leyendas, incluso se llegó a decir que era hija de Neptuno. Lo que sí se cree es que provenía de familia noble. Se casó con Nino, rey de los asirios y tuvieron un único hijo. El rey murió después de conquistar Asia, a causa de la herida de una saeta. Ella pensó que su hijo era demasiado pequeño para reinar y encomendarle el gobierno del imperio. Se vistió de hombre y se hizo pasar por su hijo, ya que era mucho el parecido; se puso una corona y largos vestidos cubriendo brazos y piernas. Los asirios no estaban acostumbrados a aquella manera de vestir y quedaron admirados, aquello hizo que el pueblo la imitara en los ropajes. Disfrazada de su hijo alcanzó la majestad real y guardó la disciplina militar. Además de hacer grandes cosas como si se tratara de un hombre. Defendió y conservó el imperio que su marido había conquistado ampliándolo con Etiopía mediante una áspera guerra. Marchó sobre la India y restauró Babilonia, obra de Nembrot y ciudad importante en aquella época. Construyó una maravillosa muralla de ladrillo hecho a base de arena, pez y betún.

Ilustración de Semíramis cazando

Cuenta Boccaccio que después de sus hazañas, recibió muchas alabanzas, pero estando en un momento de ocio y con sus criadas peinándola, le llegó la noticia de que Babilonia se había sublevado. Lanzó el peine y levantándose de ese oficio mujeril se puso las armas y con sus huestes cercó Babilonia. Testigo de esta hazaña fue durante mucho tiempo, una estatua hecha de cobre en la ciudad de Babilonia, la cual mostraba los cabellos sueltos de un lado y del otro trenzados y compuestos. Boccaccio la describe como «bellaca mujer», porque según él ensució su reputación con su lujuria desenfrenada y desventurada, según se cree, entregándose a muchos hombres. Contaba con un gran número de amantes, entre ellos su propio hijo, que acabó con su vida.

La verdadera Semíramis la conocemos a través de cuatro textos que la mencionan: dos estelas (una procedente de Kizkapanli, una aldea perteneciente a la actual Turquía, y otra hallada en Assur, en la actual Irak) y dos estatuas dedicadas a Nabu, el dios babilónico de la sabiduría y la escritura, descubiertas en Nimrud, una de las capitales de asiria. El resto de lo que se sabe sobre ella gira entorno a la fábula.

 

 

Para saber más:

BOCCACCIO, J. De las mujeres illustres en romance, Zaragoza, Paulo Hurus, Alemán de Constancia, 1494, f. 6 r y ss..

SUCH-GUTIÉRREZ, M. Semíramis. National Geographic, nº 159.

CAPOMACCHIA, A.M. Semiramis. Una feminnità ribaltata. Roma, 1986.

 

 

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