Horacio Otheguy Riveira.

Larga y muy fructífera ha sido la producción de Ruth Rendell en su vertiente de Dama del crimen, y también en otra, sin el popular Inspector Wexford, más oscura y menos policiaca -aunque a menudo se da alguna clase de crimen- con el seudónimo de Barbara Vine. Entre varios títulos muy atractivos, Larga es la noche, publicada en 1994, destaca por su habilidad para retratar personajes masculinos complejos, y dotarlos de un interés literario sumamente interesante.

Una creciente atmósfera de misterio existencial se suma al erotismo bisexual que palpita en individuos al margen de ambientes que propicien tales encuentros. Asuntos psicológicos y conflictos muy personales se yuxtaponen en un paulatino drama que la autora desarrolla de manera sutil, creando una serie de tensiones que tornan de gran interés una trama que comienza con la solitaria actividad de un hombre que, a partir de un clásico de la novela británica, intenta convertirse en un escritor. Para ello escoge un ambiente bucólico, alejado, aparentemente, de toda distracción…

 

 

Identidad sexual, fidelidad y culpa

Ambientada en Alaska y Suffolk, esta historia está escrita en tres narraciones en primera persona, la primera y más larga de las cuales son las Memorias de Tim Cornish.

Tim, un aspirante a novelista de veinticuatro años, acaba de obtener su maestría. Viaja a Alaska para un crucero de exploración natural con su amante mayor, Ivo, un paleontólogo que impartirá una conferencia durante el crucero.

Tim ha estado viviendo con Ivo y apoyado por él, pero, desde la reciente declaración de amor de Ivo, Tim se ha cansado de él. Se pormenorizan detalles de amor carnal entre los hombres. La autora lo hace con precisión, sin morbo, con delicadeza y realismo. También la decadencia de ese placer…

En tierra en Juneau, mientras Ivo está en otro lugar, Tim conoce a Isabel, una mujer algo mayor y con un matrimonio infeliz, de quien se enamora perdidamente y le promete verla en Seattle tras romper con Ivo. de quien la habla como si fuera otra mujer…

Cuando Tim le dice a Ivo que su relación ha terminado, Ivo se niega a aceptarlo. Los dos hombres forcejean; Tim le empuja, quien se golpea la cabeza contra un árbol. Dando por muerto a Ivo, aquel huye de la isla, tras apropiarse del dinero y la tarjeta de crédito que Ivo dejó, y vuela a Seattle con la esperanza de encontrar a Isabel. Sin embargo, la culpa le hace abandonar el plan y regresa al Reino Unido, donde consigue un trabajo sin retos en su ciudad natal y vive solo en casa de sus padres. Como no ha habido ninguna investigación policial ni se ha informado del hallazgo del cuerpo de Ivo, Tim parece haber cometido el crimen perfecto, aunque lo atormenta cada vez más, creyendo ver a su antiguo amante en todas partes. Entonces empieza a recibir una serie de cartas anónimas, cada una de las cuales describe la terrible experiencia en la isla —y el rescate— de un náufrago.

 

Londinense nacida en 1930 y fallecida en 2015, Ruth Rendell/Barbara Vinel comenzó a trabajar como periodista antes de iniciar su carrera de escritora en 1964. En su primera novela, publicada ese mismo año, aparece por primera vez uno de sus personajes más populares, el inspector Wexford. Rendell publicó 24 novelas de lo que se conoce como las «Wexford novels». Todas ellas ambientadas en la ciudad ficticia inglesa de Kingsmarkham.3

Además de la serie Wexford, Rendell escribió más de 30 novelas negras y numerosos cuentos de misterio, convirtiéndose así en una de las escritoras más prolíficas de la literatura de intriga y misterio británica. ​La gran calidad literaria de sus obras la hicieron merecedora de premios como las Dagas de Plata, Oro y Diamante Cartier, de la Crime Writers Association, ​tres premios Edgar Allan Poe, de la Asociación de escritores de misterio de Estado Unidos; el National Book Award,​ en 1980, o el premio literario del Sunday Times en 1990.