Patricia Crespo es licenciada en Filología Clásica por la Universitat de Valencia, en cuya Sala Palmireno estrenó, como co-autora, la obra teatral Antígona o la tragedia de Creonte (1999), ha publicado diversos artículos y libros sobre la pervivencia de la mitología clásica en la literatura.

            Autora de los poemarios Erosgrafías (Bohodón Ediciones, 2018), Cantos de la desesperanza (Bohodón Ediciones, 2020), y Manifiesto de Incertidumbre (OléLibros, 2022), finalista de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana, y un solo árbol. Thimmamma Marrimanu (Editorial Milenio, 2024). Ha publicado su poesía en revistas nacionales e internacionales: Revista Parnaso, Casapaís, Aullido poética, Revista Salmacis, Letras Indelebles, Revista Pluvia, Revista Universo Literario Cultural Re-encuentro con la copla Española Mosaico Literario de Uruguay. Premio de Prólogos Marina Izquierdo 2024, por el prólogo “En defensa de la palabra”. Ha escrito diversos relatos publicados en obras colectivas.

            En septiembre de 2019 participa con el poema “Epílogo” en la exposición “Paraula poder” en CCC de Arte Contemporáneo de Valencia. En marzo de 2020 participa en la exposición colectiva “13×13. 13 Rosas” con el poema “Alegato al expediente 30426”, recogido en el libro de Néstor Morente València Republicana (Generalitat Valenciana, 2021)

            Es, asimismo Colaboradora del programa de radio “Mar de Muses”, reseña para el blog Irredimibles.com y las revistas Vallejo & Co y Zenda Libros, ha coorganizado los encuentros poéticos “Lavadero poético” (2019), “Plaza poética” (2020), y, actualmente, es responsable y organizadora del Festival Poético “Villa de las palabras” (desde 2021) en Puertomingalvo (Teruel). Hoy pasa por esta sección para darnos su Primera Impresión acerca de un solo árbol. Thimmamma Marrimanu.

 

El libro, como un río, ha encontrado su cauce

Javier Gilabert: ¿Por qué este libro y por qué ahora?

Patricia Crespo: Ante todo, quiero agradeceros vuestra mirada a este un solo árbol. Este libro es la consecuencia natural de mi trayectoria personal y literaria. Tras la incertidumbre de mi anterior poemario, donde defendía la necesidad de aprender a convivir con la incerteza como única certidumbre, en éste exploro desde la soledad, a la que me condujo aquella, las raíces y ramificaciones de las experiencias y el pensamiento. Podría decirse que el libro, como un río, ha encontrado su cauce.

¿Cómo y cuándo surge la idea del libro?

La idea germinó a partir de conversaciones en distintos tiempos. En una, un amigo, me señaló que tenía en mi interior un ecosistema; en la otra, un poeta, me preguntó que veía cuando escribía y mi respuesta fue: “árboles”. Después conocí el Thimmamma Marrimanu, en la India, que ha germinado un bosque de 19.000 m2 a partir de un único árbol y fue la pieza que cerró la idea-semilla.

¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Ha cambiado tu forma de trabajar con respecto a otros?

Durante el proceso de escritura necesité mucho el contacto con la naturaleza. Al margen de ello, ha habido una consciencia y una intencionalidad en jugar con el lenguaje, aventurarme en lo desconocido. Por ello, ha habido una labor importante de revisión y reflexión en una parte importante de los poemas, aunque la escritura en sí sigue manando desde mis entrañas intuitivamente.

¿Qué pistas o claves te gustaría dar a los posibles lectores?

En esta ocasión deseo que lector se enfrente desnudo, sólo consigo mismo como ese “árbol” que intitula el libro, sin brújula, por esta razón carece del acostumbrado prólogo, y las dedicatorias y citas de los poemas van al final, para que el diálogo sea posterior. Me gustaría que el lector deambulase y pasease, igual que si lo hiciera por un bosque, deteniéndose a contemplar y escuchar lo que esconde y, en ese estado de soledad y encuentro, se interrogase.

¿Qué efecto esperas que tenga en ellos?

Es un libro muy poliédrico y abierto a interpretaciones, aunque me gustaría que el lector se conmoviese, vibrase, también que reflexionase y detuviese por un instante su tiempo y la premura.

No dirijo lo que escribo

¿Qué papel desempeña la estructura o la disposición de los poemas en el volumen? ¿Fue algo deliberado o más intuitivo durante el proceso de creación?

El proceso de escritura fue intuitivo, en el sentido de que no dirijo lo que escribo. Pero siempre hay un momento en que me detengo a leer el conjunto y organizar. Esa organización fue deliberada y en ella busqué dar una narrativa a la idea que ha permanecido a lo largo de la escritura de varios años. Cada poema ocupa un lugar significativo dentro de la estructura, que responde a esa génesis del ecosistema: primero el cuerpo, la piel, la corteza, lo externo, después el bosque, lo interior, nuestras emociones y sentimientos.

Es imprescindible el proceso de revisión

¿Qué importancia le das a la revisión y a la edición en tu proceso creativo?

Relacionándolo con la respuesta anterior, es imprescindible el proceso de revisión. En este poemario hubo una revisión final clave para el libro a raíz de la lectura de los poetas y amigos, Miguel Arche y Víktor Gómez. Eliminé poemas, reescribí otros e incluso cambié el título inicial del libro, que era el que había guiado parte de la escritura, gracias a la sugerencia del escritor José Luis Díaz. El poemario ganó en hondura y fluidez. Respecto a la edición, Ángels Marzo, editora de Editorial Milenio, y el equipo hicieron un trabajo impecable y minucioso.

¿En qué medida veremos en él —o no— a la Patricia Crespo de tus anteriores obras?

Hay un hilo que anuda mis poemarios, del que sólo he sido consciente tras su escritura. Sin embargo, en este libro, manteniendo algunos rasgos de mi estilo como es la concisión, la depuración de la palabra y la desnudez del verso son diferentes porque he tratado, como he mencionado, de jugar con el lenguaje, las figuras retóricas, indagar… y alejarme de ciertas imágenes y palabras, identitarias de mi poesía. En ese sentido ha sido un desafío. 

Te pongo en un aprieto: si tuvieras que quedarte solo con tres poemas de Un solo árbol, ¿cuáles serían?

Es un verdadero aprieto… “Miasma”, “Negaciones” y “III” (de El bosque).

A releer un poema descubro nuevos significados

¿Crees que la poesía puede ser una forma de conocimiento o de autoconocimiento?

Como el arte, la poesía puede serlo, no sólo su escritura, sino también su lectura. Laura Giordani en la presentación en Valencia hizo una lectura luminosa, que arrojaba luz sobre aspectos que impregnaban el libro de manera manifiesta, cuya huella yo había dejado inconscientemente. Sus palabras me hicieron re-conocerme. En ocasiones, al releer un poema descubro nuevos significados que me permiten un autoconocimiento y no dejan de sorprenderme.

Siempre he temido que mi formación me inclinase a abusar de los referentes

Te pregunto ahora en tu calidad de Licenciada en Filología Clásica y experta en el tema: ¿Qué papel desempeña la mitología clásica en la poesía actual? ¿Sigue teniendo vigencia?

En este poemario la presencia de la mitología clásica no ha sido forzada, pero si necesaria. Siempre he temido que mi formación me inclinase a abusar de los referentes y quizá por ello me alejé. Pero aquí surgieron, me llamaron: Ariadna, Casandra, Perséfone, Dafne… La mitología sigue cumpliendo la misma misión que en la antigüedad: ayudarnos a entender y explicar de otra manera la realidad, el hoy, trasponer en ellos una simbología que, manteniendo el distanciamiento, reescriba y cuestione. El peligro es servirse de ella con un afán erudito y elitista y hacer que resuene artificial y arcaica.

Sigo indagando en el lenguaje, en el poder creador de la palabra.

¿En qué proyectos poéticos estás trabajando actualmente?

Sigo indagando en el lenguaje, en el poder creador de la palabra. No suelo hablar de los proyectos en construcción, en una suerte de superstición.

Por último, como lectora, ¿de quién te gustaría conocer su “Primera impresión”?

Existen muchos poetas a los que admiro y de quienes me gustaría conocer su opinión, como Clara Janés, aunque muy pronto verá la luz el primer poemario de José Luis Díaz Caballero, Atlas en rojo, y “su primera impresión” es siempre certera.

***

Tres poemas de “un solo árbol (Thimmamma Marrimanu)”

 

Miasma

Extraer la sustancia
como del pozo de la boca la no palabra,
y dejar a las raíces atravesar la corteza,
como lenguas,
para tocar la tierra.
Escarbar un cuerpo
para enterrar otros cuerpos.

No se puede recomponer la nieve
para parecer intacta.

Tampoco a mí.

                                  

 

Negaciones

Las raíces del árbol derribado
niegan,
niegan la tierra a la que se les unció,
cuando ven el sol
                       por primera vez.

Así te niego yo.

 

 

III.

Sucede en mí
que me recorre
el cauce encendido
de un río
que guarda secretos
como la piedra el calor.

Y el agua —dicen—
es promesa de vida.

 

 

ENTREVISTA REALIZADA POR JAVIER GILABERT
Granada, 1973. Maestro avemariano, es autor de PoeAmario (2017), En los Estantes (2019), Sonetos para el fin del mundo conocido (2021) junto con Diego Medina Poveda, Bajo el signo del Cazador (2021) junto con Fernando Jaén, Todavía el asombro (2023). Copromotor, antólogo, coeditor y periodista cultural.