Redacción.
Primero fueron las mujeres (Las mujeres en Austen, Rialp, 2023) y ahora les ha tocado el turno a los hombres. Que no se diga que Jane Austen es solo para chicas o que solo trata problemas de las mujeres. El universo austeniano está poblado de conflictos y de encuentros personales en los que hombres y mujeres se manifiestan con sus defectos y sus virtudes.
El ideal masculino en Jane Austen, que acaba de salir a la luz publicado también por Rialp Ediciones, ahonda en los hombres de la vida de la autora y en los personajes masculinos de sus novelas. De esa dualidad nacen tipos diversos que dan lugar a reflexiones acerca de la forma en que Austen veía la realidad y desarrollaba su imaginación. Como dice Chesterton y este ensayo recoge, ella conocía muy bien a los hombres, sabía, por decirlo de algún modo, de qué pie cojeaban y no se privaba de llevarlos a sus obras de ficción, avalados quizá por el conocimiento y por la observación minuciosa que siempre la acompañó.
«Los hombres de Austen son sinceros, comprometidos con sus familias, con su deber y con sus sentimientos; son amables con todos, incluso con los desiguales; corteses sin aspavientos, acogedores sin presunción… Y, sobre todo, piensan antes de actuar. Sean caballeros, terratenientes, militares, profesionales liberales u hombres de la iglesia, el esquema del nuevo hombre abandona para siempre la vieja visión caballeresca basada más en la apariencia que en la realidad
De este modo, el mundo de Austen aparece como un caleidoscopio de personajes, cuyo papel en las tramas y argumentos no representan conductas estereotipadas ni idealizadas, sino que tienen un firme apego a la realidad de su tiempo, un tiempo convulso, cambiante y lleno de vertiginosos ascensos sociales de muchos de los grupos humanos. El ideal masculino no tiene nada que ver con los hombres de casaca de los años anteriores, sino que aparece una visión diferente, más práctica, más cercana y también más humana. De ese ideal la escritora nos pone por delante sus valores, sus actitudes y sus errores, porque en ningún momento se hace ilusiones de que la naturaleza humana sea perfecta o no precisa aprendizaje alguno.
La sentimentalidad de la obra austeniana está a años luz del dramatismo posterior y de la fantasía previa. Góticos y victorianos tienen unos códigos de conducta muy distintos a lo que sucede en la chispeante época georgiana. En Austen, esa sentimentalidad tiene rasgos humanos, realistas y llenos de una potente comprensión hacia cada uno de sus personajes, a los que la autora trata con el respeto de quien conoce y entiende. De ese modo, podemos adentrarnos un paso más en su universo, a veces mal interpretado a pesar de que puede darnos la impresión de todo lo contrario debido a la vulgarización de formatos en los que aparece de soslayo o a la difusión de su obra en obras diversas. Esto es lo que pretende este ensayo.
El ideal masculino en Jane Austen sugiere una lectura rigurosa de la obra austeniana, pero sin renunciar a la íntima camaradería que, en forma de larga conversación, establece Austen con sus lectores. En este año 2025, en que se conmemora el 250 aniversario de su nacimiento, constituye una lectura imprescindible.
Catalina León, escritora, profesora, investigadora de flamenco y experta en la obra de Jane Austen, lleva dedicados muchos artículos a la autora inglesa. Su blog Una Isla de Papel es un referente en la atención a las mujeres que escriben.