Diversidad, inclusión y narrativa: Así ha evolucionado la industria del entretenimiento

La irrupción de las nuevas tecnologías ha marcado un antes y un después en la industria del entretenimiento. En el ámbito de la ficción, ha supuesto la ruptura del oligopolio. Hoy la oferta de contenidos no se limita a un número reducido de estudios y eso es algo que también se refleja en la forma de crear relatos. La cultura ha atravesado un cambio de paradigma en el que los arquetipos dejan de atesorar todas las atenciones y en el que los espectadores desean dar voz a aquellos colectivos que han sido, de una forma más o menos acusada, invisibilizados. La búsqueda de información sobre producciones de ficción diversas e inclusivas queda más que patente en plataformas como The Stonewall. Ésta es, de hecho, una consecuencia directa del proceso de democratización de información que ha traído Internet.

La revolución de Netflix consistió precisamente en otorgarle mayor presencia a las mujeres y a las minorías. Los resultados saltan a la vista: El público deseaba acceder a una oferta que rompiese la evidente desigualdad que ha caracterizado al universo de Hollywood durante tantas décadas. Hasta hace no mucho, los cortos de temática gay eran el único formato accesible para este tipo de narrativas pues las grandes producciones rehuían de este tipo de tramas por razones discriminatorias. Hoy, con la aparición de las plataformas de streaming, las cosas han cambiado.

 

Un informe elaborado por la propia plataforma de vídeos bajo demanda revela que tan sólo entre 2018 y 2019, el 52% de sus producciones estuvieron protagonizadas por una mujer o una niña. Además, del total de los papeles, el 35,7% se correspondieron con grupos de baja representación en el celuloide, la televisión y, en general, en los medios de comunicación de masas. Estas cifras representan un importante cambio si las comparamos con el discreto 28% de representación que aglutinaron las 100 películas más taquilleras del cine durante el mismo período.

La investigación fue encargada por la compañía a la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles y su base muestral aglutinó 126 películas y 180 series. El objeto de análisis era cuantificar el grado de inclusión que las tramas ofrecían en términos de género, raza, orientación sexual o discapacidad. La conclusión que extrajeron fue que Netflix había reflejado una importante evolución en este sentido dentro de su oferta de series y películas durante 2018 y 2019.

“Uno de los factores principales de estas sólidas cifras fue el incremento de la contratación de mujeres para cargos técnicos, detrás de las cámaras”, declaró la directora del estudio.

El cómputo total aglutinó a 130 directores de películas dentro de Netflix y estuvo conformado por un 25% de mujeres en 2018 y un 20,7% en 2019. Unas cifras astronómicas en comparación al 7,6% que registraron las producciones más exitosas de los grandes estudios durante los mismos años. En el ámbito del guión, también hubo una brecha, registrando un 25,2% de guionistas frente al 16,7% de los estudios clásicos. Además, en la figuración productora se registró un total de 29% en comparación a un 19%.

 

Este grado de integración también quedó patente en su cuota de contratación de mujeres de raza negra. En conjunto, registraron un 19% de los papeles protagónicos. En el mismo sentido, se percibió en un incremento de la presencia de grupos con baja representación, pasando a tener un 34% de los papeles dentro de series y películas.

La inclusión de un mayor talento afroamericano se ha visto reflejada, no sólo dentro de los elencos, sino también dentro de otros roles técnicos o artísticos como directores, productores o guionistas. No obstante, el estudio reflejó una carencia de profesionales pertenecientes a la comunidad hispana de Estados Unidos. Sólo un 2,6% de los personajes protagónicos fueron destinados a artistas latinos. Además, detrás de las cámaras la situación no fue mejor: Únicamente se registraron 7 profesionales de este grupo étnico al frente de la producción, el guión o la dirección.

Por último, si hacemos referencia al grado de representación que tuvo la comunidad LGBT y el colectivo de personas con discapacidades dentro de la oferta de contenidos encontramos una tasa del 4% en interpretación de largometrajes y un 1,1% en series de ficción. “La comunidad LGBT y las personas con discapacidades son muy poco representadas en pantalla”.

¿Cómo está la situación en España?

 

Según el Informe “Diversidad cultural en la creación audiovisual en España: Diversidad de autores y de historias (2015-2019)” promovido por Netflix y DAMA, la presencia de mujeres es aún mínima. Su presencia como directoras dentro del sector se reduce al 14% en largometrajes, al 8,5% en los episodios de series de ficción y en un 13% en el género documental.

La investigación corrió a cargo de Javier Carrillo, de la Universidad Rey Juan Carlos junto con Concepción Cascajosa, de la Universidad Carlos III. El grueso del trabajo estuvo dirigido al análisis de las producciones audiovisuales españolas dentro del ámbito de la televisión y el cine. El trabajo se extendió entre los años 2015 y 2019 y trazó pautas de investigación en relación a la autoría tanto a nivel de guión como de dirección, pero también en lo que respecta a las fórmulas culturales de la narrativa.

Las cifras revelan que existe una concentración generacional en la autoría con un tramo de edad especialmente acusado que se extiende de los 40 a los 59 años (el 73% de los directores de cine pertenecen a él y el 87,9% de los directores de series televisión también).

En guión los datos reflejan una balanza a favor de los hombres pues tan sólo el 13,3% de las películas son escritas por ellas así como el 27,9% de las series de televisión.

Con respecto a las tramas, sólo el 14,3% de los papeles principales en cine y el 10,9% en televisión incluyen a actores que pertenecen a grupos raciales o étnicos minoritarios, mientras que los protagonistas discapacitados se quedan en un 2,6% de las películas y en un 5,3% de las series.

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