‘El ladrón de libros’, de Alessandro Tota y Pierre Van Hove

MARIO BlÁZQUEZ.  @mzeuqzalbi

¿Quién forma parte del mundo literario y por qué?, es lo que parece preguntarse Daniel Brodin, el protagonista de El ladrón de libros que, de modo totalmente azaroso, conocerá la gloria y los infiernos de la excluyente sociedad literaria.

El guionista Alessandro Tota y el ilustrador Pierre Van Hove conducen al lector al ambiente parisino de los años cincuenta, con sus cafés, música jazz, librerías, fiestas y tertulias literarias de la intelectualidad del siglo XXI.

Daniel Brodin es un estudiante de derecho con una afición compulsiva a robar libros y que, además, tiene escritos algunos poemas con los que pretende alcanzar el olimpo como poeta. Una noche, irrumpe en una fiesta literaria en la que se le ofrece la oportunidad de lucir su talento en la escritura. Pero, atacado por el síndrome del impostor, en lugar de leer uno de sus poemas, decide leer otro que tiene memorizado de un escritor italiano y que sospecha que nadie conocerá. Su intervención es un éxito y, desde ese momento, el camino de la impostura trasnochada le incitará a una huida hacia delante en el panorama literario francés. Conocerá escritores y personajes importantes de la vanguardia literaria, a la vez que se entablará amistades con el frente de los contestatarios, los que desprecian ese mundo artístico y desean reventarlo. Se dará cuenta de cómo el ascenso y la caída penden de apenas un poema, y, por accidente, se verá involucrado en una trama que abrirá otro hilo narrativo de suspense con un toque más cercano al género noir.

Este cómic, a través de los comportamientos de sus personajes, ironiza sobre ese elitista y, la mayoría de las veces, infame mundo literario. Lo hace desde una perspectiva clásica, situándose no solo en esa atmósfera de la época, sino también adaptando la estructura y los diálogos para recrearla del modo más fiel. Van Hove se vale de un trazo en blanco y negro lleno de matices y contrastes para reproducir los ambientes, la iluminación, los claroscuros y potenciar así el expresionismo de la acción. Así, El ladron de libros, plasma todo ese imaginario de la época parisina mitificada, con sus vanguardias estéticas y excesos provocados por el ansia de una libertad recuperada tras la ocupación nazi. Incluso, con la aparición de figuras representativas de aquel París como epicentro del arte y la excentricidad. 

El tono oscila entre mostrar esa vileza de la sociedad, en parte, parasitaria del arte. El plagio, la impostura que, paradójicamente, resulta deslumbrante como espectador a la vez que cómica observada desde su interior. De este modo, ineludiblemente, ejerce esa sátira al mundo que rodea el arte, mostrando que solo al desprenderse de él es cuando realmente surge la inspiración, la capacidad de ser creativo.

El Ladrón de libros fue editado en Francia en 2015, y resultó Ganador del Premio a la Mejor Novela Gráfica en el Festival Lucca Comics 2015 y Premio Attilio Micheluzzi al mejor Guion en 2016. En España podemos encontrarlo gracias a la editorial El Mono Libre.

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