Siempre estuve aquí. vida en el exilio de María Zambrano

Por Àngels S. Amorós

Nadia Terranova (texto), Pia Valentinis (ilustraciones) y Lola Barceló (traducción del italiano, 2020). Siempre estuve aquí. Vida en el exilio de María Zambrano. Pontevedra: Kalandraka Editor (Libros para soñar), 2022. 80 pp. A partir de los 12 años.

A María su cuerpo no le preocupa. Lo alimenta lo indispensable, come poco y piensa demasiado […] quiere saber más, quiere adentrarse en los misterios de la existencia.

Con una cinta elástica, guardas dobles de color violeta, una edición tamaño cuaderno de notas y con hermosas ilustraciones al carbón y posteriormente coloreadas por Pia Valentinis es una joya de colección. Esta obra de no ficción nos aproxima a la historia de la vida de una de las mujeres más comprometidas de la historia intelectual de España y su presentación es toda una invitación a leerla como un libro lleno de confidencias. La italiana Nadia Terranova se ha atrevido a escribir una biografía sencilla, completa y delicada sobre la malagueña María Zambrano que se perfila como si de un itinerario de parte de la historia de España se tratara.

La portada del libro es tremendamente sugestiva y simbólica porque aparece una estación de tren que bien podría tratarse de la de su Málaga natal que lleva su nombre. Además, también encontramos los árboles que le aportaron tanto y los gatos que amó y que acogió en gran número durante su estancia en Roma.

Ahora <casa> es una palabra móvil e inquieta y <patria> significa exilio.

María Zambrano fue una filósofa, intelectual y ensayista que de joven disfrutó de una singular educación gracias a sus padres. María se trasladó a Madrid junto a «sus hadas madrinas»: Poesía, Filosofía y Política que la acompañaron siempre como un legado desde la cuna. Fue allí, en Madrid, donde fue alumna de Ortega y Gasset que le ofreció su ayuda durante el exilio. Se atrevió a exigir libertad durante la dictadura de Primo de Rivera y el franquismo. Su vida estuvo jalonada de exilios a diferentes ciudades europeas como Italia o Francia, donde cruzó la frontera junto al poeta Antonio Machado. Y también se marchó a Chile en plena Guerra Civil. En París se relación con Sartre, Camus y Beauvoir; y durante su estancia en . Luego le siguieron Nueva York, La Habana, Puerto Rico, etc. hasta que casi cinco décadas después- en 1984, volvió a España, a casa. Gran lectora y dotada con una gran sensibilidad creativa, pero también emocional. Su trayectoria intelectual estuvo salpicada por diferentes tragedias como la muerte de sus padres, las torturas que sufrieron su hermana y su cuñado y, evidentemente, el hecho de verse obligada a vivir lejos de su país a causa de sus ideas políticas.

La belleza de las ilustraciones de tonos suaves y el colorido de las hojas que preceden a cada capítulo contrastan con el contenido a veces tan duro. Los títulos de cada apartado son muy significativos: Del yo al nosotros, El árbol de fuego y los adioses o Desnacer, entre otros.

Los jóvenes lectores tienen una buena oportunidad de conocer la historia de una mujer que a pesar de las circunstancias supo mantenerse firme y a través de la escritura y el apoyo de su familia se hizo escuchar. Pagó un precio alto, sin duda, pero es un buen ejemplo para las nuevas generaciones. Su trabajo le hicieron merecedora del Premio Príncipe de Asturias en 1981 y también del  Premio Cervantes en 1988, donde destacó por ser la primera mujer en ganarlo.

En la actualidad, la Fundación María Zambrano ofrece mucha información actualizada sobre la autora y también se puede conocer más sobre ella gracias a las rutas literarias que se organizan.

 

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