Sheridan arranca Academia Titanes

Portada del primer número de Academia Titanes.

Una nueva serie que busca reactualizar a los Titanes

Tim Sheridan es uno de los creadores fuertes de DC en lo que se refiere al público más joven. De hecho, por sus manos han pasado personajes como Shazam, la Academia Titanes, de la que vamos a hablar hoy, y el evento Estado Futuro. Este guionista centra sus objetivos en introducir nuevos personajes jóvenes a esa academia, en la que, además, los Titanes se ocupan de formarles como superhéroes.

Esta premisa permite que Sheridan pueda adentrar a los personajes en una situación diferente. De ahí que sea posible adentrar a los titanes y a sus alumnos en una perspectiva novedosa. En este sentido, la idea recuerda -como no podría ser de otro modo- a la escuela dirigida por el profesor Xavier (X men). Ahora bien, el planteamiento de la obra es coral y está repleto de personajes y de historias convergentes y divergentes.

La narrativa de esta academia (llegada a España a comienzos de 2021) como si fuera una especie de crossover, resulta interesante para el lector juvenil y pasional. Así mismo, el enemigo principal, de este primer volumen de la serie, Red X, resulta eficaz para los objetivos. A su vez, es destacable el talante divertido y un tanto superficial de la narración. Esto hace que esa profundidad potencial de la que hablamos antes, no termine de llegar.

Este tipo de planteamiento adolecen de un exceso de personajes y un escaso desarrollo de sus características. Por ello, los lectores tienen ciertas dificultades para identificarse con ellos y para poder comprender su personalidad. No me parece que esto sea un problema propio de Sheridan, sino de la estructura basal de la obra. Me pregunto si hubiera sido más efectivo ir desarrollando el carácter de unos pocos personajes principales y reducir el número de intervenciones (pero ello es una mera especulación).

La narrativa visual de Sandoval es muy actual y acorde con el gusto del momento. Además, el uso de unas viñetas sencillas, sin demasiada información, con unos rostros definidos y con cierto aire liso y redondeado, logra que los personajes sean admisibles con facilidad. Esta ida, como es lógico, tiene el objetivo claro de llegar a los lectores más jóvenes. Esto está adecuadamente desarrollado.

Unido al trabajo de Sandoval queremos destacar el de Sánchez. Su opción por un color elegante y poco estridente, le aporta una pátina de credibilidad notable al trabajo. En este sentido, la narración visual es lo mejor de esta obra. Un trabajo excelente que transmite y atrae.

 

Por Juan R. Coca.

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