Los libros de la isla desierta: ‘El infinito en un junco’, de Irene Vallejo

ÓSCAR HERNÁNDEZ – CAMPANO.  @oscarhercam

Hay libros que pasan desapercibidos y caen velozmente en el olvido. Hay libros que se rescatan y se valoran mucho después de que quien los escribió sea solo cenizas. Hay libros que se venden por millones y que se olvidan en cuanto otro best seller los destrona. Hay libros que perduran y se leen y se recomiendan y se recuerdan y se consultan y se subrayan, porque son puro gozo. El infinito en un junco pertenece, a mi entender, a esta categoría; pero además, se vende de forma extraordinaria y perdurará en el tiempo.

Irene Vallejo (Zaragoza, 1979) es Doctora en Filología Clásica, escritora y una enamorada de la cultura. Ha escrito un ensayo que atesora ya incontables ediciones y premios prestigiosos como el Nacional de Ensayo. El infinito en un junco se ha traducido a multitud de idiomas y su repercusión en cuanto al fomento de la literatura clásica es comparado con el fenómeno acaecido con El mundo de Sofía respecto a la filosofía. La editorial lanzó una primera edición de unos 3500 ejemplares porque era un ensayo sobre el origen de los libros. La autora habla de la biblioteca de Alejandría, de Safo, de Homero, de Séneca, de Marcial e intercala ese análisis con vivencias personales y detalles de películas. Con suerte, ya que la autora era conocida por otras publicaciones en su haber, sacarían una segunda edición. Sin embargo, el mundo fue confinado en la primavera de 2020 y hastiado de maratones de series, de cocinar y de limpiar la casa, dirigió su mirada a los libros. Los índices de lectura subieron, las ventas se dispararon y las recomendaciones por redes sociales entraron en ebullición. No solo de tuerking vive el hombre. Y de repente, aquel ensayo empezó a hacerse conocido y a ser recomendado. Como si de una bola de nieve se tratase, el junco se hizo infinito.

Los lectores de este blog saben que no envío a la isla desierta cualquier libro. Elijo bien qué incluir en esa nave que me llevara a una Ítaca otoñal porque el espacio y el tiempo serán limitados. En la isla releeré aquellos libros que me han de acompañar hasta el final, aquellos títulos que han de susurrarme sus frases y reconciliarme con el mundo en su momento. Por eso no es habitual incluir grandes éxitos actuales. Pero El infinito en un junco es un ensayo humilde; no creo que aspirara ni soñara con convertirse en un éxito internacional. La sencillez y claridad de su escritura, la profundidad de sus enseñanzas y la amplitud de su mensaje lo convierten en un libro excelso.

Este ensayo contiene muchas historias reales, anécdotas bien documentadas y explicadas y está salpicado por memorias de la autora que los que amamos ese objeto revolucionario que es el libro, hemos vivido de formas parecidas. Irene Vallejo nos lleva con una escritura dulce e hipnótica, de magnífica escritora, a las riberas del Nilo, al palacio de los Ptolomeos, a las escarpadas costas de la Hélade, a los imperiales foros de Roma, a las silenciosas bibliotecas de las abadías medievales y a la Europa de entreguerras, por detenerme solo en algunas de las estaciones por las que transita ese ferrocarril del libro que Vallejo conduce con maestría.

El infinito en un junco es un ensayo de divulgación, sí, pero no renuncia al detalle, a profundizar, a analizar y explicar los episodios de la apasionante historia que narra. Enseña sin abrumar y sin renunciar a largas explicaciones que calan en el lector como lluvia fina. Nos descubre desde el origen etimológico de muchos conceptos que usamos a diario, hasta secretos que se salvaron del olvido por casualidad. Repasa los nombres archiconocidos de autores clásicos y nos descubre escritores y escritoras cuyos nombres no tuvieron tanta suerte, aunque ya es fortuna que se pueda recuperar su eco un par de milenios después de su muerte.

Irene Vallejo ha escrito con gusto, precisión y sabiduría un libro sobre los libros, sobre el amor a leerlos y a escribirlos, una enciclopedia de cultura clásica que transita los siglos y nos alcanza en nuestra convulsa actualidad. El infinito en un junco es un libro hermoso, bello, culto, acogedor y honesto que me llevo con ilusión a la isla desierta, porque con él y en él vienen conmigo muchos otros libros. 

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