Els Juglars salen en busca del genial Aristófanes, pero no lo encuentran

Por Horacio Otheguy Riveira

Hoy seguimos admirando, analizando, revisionando a los trágicos griegos, sin duda continúan ofreciéndonos muchas emociones y abundantes reflexiones, pero si tenemos capacidad de autocrítica y mucho sentido del humor, también admiramos, analizamos y revisionamos al tipo que se mofó de ellos en su cara, harto de sus profundidades, del abuso de poder de los dioses y la manipulación de las masas, y más aún asqueado de la vanagloria que otorgaban a las guerras y otros acontecimientos impuestos- Así que creó humoradas incomparables que dan mucho de sí hasta nuestros días. Cada tanto, compañías teatrales de aquí y de acullá reclaman su auxilio. No siempre se acierta a su lado, el ingenio y la capacidad de enredo y de personajes de fuste a veces escapan a la dinámica de gente de teatro con tanta experiencia como estos Joglars tantas veces admirados, que, en 60 años nos han brindado maravillas, y en los últimos años nos regocijaron con sátiras como Zenit o Señor Ruiseñor.

En ¡Que salga Aristófanes!, el talento escapa como si no se tratara de un evento teatral, más próximo a un ensayo representado, ya que todo gira en torno a un profesor expulsado de su cátedra por alumnos ignorantes que le acusan de tratar a los clásicos de manera políticamente incorrecta, de allí a un singular centro de reeducación psico-cultural, donde transcurre la acción. Todo muy discursivo, enunciado y pontificado. Punto de partida para desfile de breves situaciones y personajes en los que se satiriza algo de los vicios actuales de cierto feminismo o de la hipocresía de uno u otro sector político alrededor de lo que debe o no debe decirse o hacerse en un espectáculo, una clase, la vida diaria… Está el burócrata con su funcionaria sumisa y poco más… Lo que se presenta es poco atractivo, muy convencional, tan tópico y típico como jugar reiteradamente con variantes sobre el masculino-femenino absurdo como «protocolo y protocola». Y de vergüenza ajena la breve bufonada sobre los burkas o la muy larga acerca de la protección de los animales…

Ricas ideas y atractivas situaciones apenas se desarrollan: como cuando el profesor habla con sus alumnos imaginarios, o el falo gigante que otros internos fabrican para una performance, un invento que promete mucho y rinde poco, o el homenaje al teatro de revistas, del Teatro El Molino de Barcelona, tributo bien pensado, resuelto en un número deslucido con el que el espectáculo podría haber crecido hacia un final característico de estos magníficos Juglares catalanes que siempre se han reído del fervor nacionalista. Pero no sucede. No mejora. Es una función triste, desganada, desde el texto a la puesta en escena (a pesar del brillante actor-director Castrillo-Ferrer). Un show que se burla de algunos tics de la progresía sin la menor inspiración. Por eso salí de la sala con la penosa impresión de una dolorosa ausencia, ya que el hiriente, divertido, polémico e ingenioso Aristófanes no quiso asistir a la fiesta. Aunque el actor-director Ramón Fontseré asume el doblete de profesor y el propio ateniense, el auténtico prefirió evitar la llamada: ¡Que salga Aristófanes!, y permanecer en el anonimato, como si la cosa no fuera con él, hasta que vuelvan a pedir su propia voz en alguna de sus sensacionales comedias para las que 25 siglos no es nada: Las ranas (formidable farsa sobre Eurípides), Lisístrata, La asamblea de las mujeres

 

Artistas: Ramon Fontserè, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xevi Vilà, Alberto Castrillo-Ferrer, Angelo Crotti

Dirección: Ramon Fontserè
Dramaturgia: Els Joglars
Dirección de escena: Alberto Castrillo-Ferrer

Asesora artística: Martina Cabanas
Diseño de iluminación: Bernat Jansà
Diseño de vestuario: Pilar Sáenz
Diseño de espacio sonoro: David Angulo
Dirección técnica: Pere Llach
Escenografía: Anna Tusell

Atrezzo: Pere Llach, Gerard Mas
Confección vestuario: Mª Àngels Pladevall, I.T.A.
Sombrerería: Nina Pawlowsky
Producción ejecutiva: Montserrat Arcarons
Distribución: Els Joglars
Prensa y comunicación: Oriol Camprubí
Fotografía: David Ruano y Sílvia Pujols 

Diseño gráfico: Nyam – Agencia Creativa, Manuel Vicente

Una producción de Els Joglars coproducida con la Comunidad de Madrid (Teatros del Canal) y la Generalitat de Catalunya.

TEATROS DEL CANAL. SALA ROJA. HASTA EL 6 DE MARZO 2022

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