Las aventuras de Spirou continúan en la madre Rusia

Portada de Spirou y los soviets

Spirou y Fantasio son uno de los personajes más representativos del cómic francés. Su historia comenzó en la primera mitad del siglo XX, concretamente en 1938. Desde entonces se han ido publicando multitud de aventuras de estos dos reporteros. En esta ocasión la pareja viaja a Rusia para intentar rescatar al Conde de Champignac de las manos de la famosa KGB. Todo esto recuerda a la Guerra Fría ¿verdad? Efectivamente el contexto de la historia está centrado en ese momento histórico. Algo que otorga multitud de posibilidades para esta historia.

A lo largo de Spirou y los soviets conoceremos la existencia del gen del comunismo; algo chocante y un poco chocante. Todo esto permite conformar una historia divertida y francamente entretenida. Posiblemente, la obra no alcance las cotas de brillantez de otros momentos de la historia del personaje. De hecho, tiene cierto aire clásico. Resulta evidente que los autores, Fabrice Tarrin y Fred Neidhardt, han pretendido hacer un trabajo con cierto sabor a los cómics de antes.

La narración, en algún momento, resulta un poco evidente e, incluso, utiliza bromas un tanto ramplonas. Nuevamente, parece que la intención sigue estando en un trabajo pensado para transmitir sensación de una obra “de antes”. Por ello, pienso, nos encontramos con elementos que podrían ser considerados como un tanto incorrectos. De cualquier manera, el trabajo funciona en este sentido y la obra cumple su propósito.

Al recorrer las páginas de la obra nos vendrá a la cabeza aquellos momentos de nuestra infancia, cuando leíamos estos cómics en la biblioteca o en la cama. En este sentido, el dibujo resulta francamente sensacional y es una de los causantes de ese “viaje en el tiempo”. La narración visual es sensacional, logra impactar y, desde luego, transmite las emociones de los personajes perfectamente.

El gran problema de la obra lo tenemos en las últimas páginas. En este sentido, la obra se introduce en un discurso moralizante que rompe la narración. No obstante, muestra cierto carácter integrador que resulta interesante.

En definitiva, estamos ante un trabajo divertido, que nos conducirá a la infancia, pero con un final un poco acelerado y moralizante. No obstante, todos aquellos que disfruten con estas historietas de aventuras, disfrutarán de un agradable momento entre sus páginas.

 

Por Juan R. Coca

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