Teatro en el cine: «Trampa mortal», de Ira Levin con Michael Caine y Christopher Reeve

Por Horacio Otheguy Riveira

Un círculo de buenas intenciones que se convierten en una serpenteante serie de traiciones con muy atractivos personajes. Deathtrap (Trampa mortal) ya en el original teatral y en la película dirigida por un gran director de escena y realizador cinematográfico de similar prestigio como Sidney Lumet, proporciona giros y vueltas inquietantes en una atmósfera de bien ganado suspense, y ofrece brillantes pasos de comedia, con repentinos toques de humor negro. La película se mantiene lozana y permite recordar las exitosas versiones teatrales españolas.

Ira Levin (Manhattan, 1929-2007) fue un escritor de suspense estadounidense. Comenzó su carrera de escritor con guiones para la televisión. La primera de las siete novelas de misterio que publicó fue A kiss before dying (Un beso antes de morir), que consiguió un gran éxito de público y obtuvo el premio Edgar Allan Poe, concedido por la Asociación de Escritores de Misterio de Estados Unidos, a la mejor primera novela publicada. Enseguida fue adaptada al cine, en 1956, con Robert Wagner, Joanne Woodward, Jeffrey Hunter, y posteriormente, en 1991, interpretada por Matt Dillon, Sean Young y Max von Sydow.

Después, volvió al teatro para escribir su obra más conocida en este género, Deathtrap (Trampa mortal ), que fue un éxito en Broadway y por el que ganó un nuevo premio Edgar. Fue adaptada al cine en los ochenta interpretada por Michael Caine y Christopher Reeve.

Su novela más popular es, sin duda, Rosemary’s Baby (La semilla del diablo), llevada al cine por Roman Polanski e interpretada por John Cassavetes y Mia Farrow. Esta versión se considera un clásico del cine de terror, que ha tenido un interesante remake para televisión dirigido por Agnieszka Holland, y una continuación: El hijo de Rosemary, escrita por el propio Levin, publicada en 1997, bastante pobre, aún no adaptada al cine ni la televisión.

Michael Caine entusiasma en su papel de dramaturgo falsamente generoso que invita a su casa a un alumno que escribió una obra brillante. Irónico, cínico, ¿atrapa cuanto quiere del talento del joven? ¿Quién se llevará la palma en la Trampa mortal?
¿Qué son esas manchas de algo parecido a sangre en el joven grandullón de Christopher Reeve? Entra como una visita esperanzada y se encuentra con una extraña sucesión de peligrosas situaciones.

Cómodamente instalado en su encantadora casa de Connecticut, Sidney Bruhl, un exitoso escritor de thrillers de Broadway, está luchando por superar un período de sequía que ha resultado en una serie de fracasos y escasez de fondos. Una posible ruptura en su fortuna ocurre cuando recibe un guion de un estudiante en el seminario que ha estado dirigiendo en una universidad cercana, un thriller que Sidney reconoce de inmediato como un potencial éxito de Broadway. El plan de Sidney, ideado con la ayuda de su esposa, es ofrecer colaboración al estudiante.

Thriller y comedia de humor negro que llega al cine dirigida por uno de los grandes del cine estadounidense que fue un prolífico hombre de teatro. En su larga carrera de cineasta Sidney Lumet (1924-2011) se ocupó de bastantes obras de teatro adaptadas al cine o películas con situaciones muy teatrales (Doce hombres sin piedad, Equus, La ofensa, Larga jornada hacia la noche, Panorama desde el puente, Piel de serpiente…).

Deathtrap es una obra teatral de enorme éxito en todo el mundo, premiada en 1978 con el prestigioso Tony. Ahora bien, reclama mucho del espectador: que ame el teatro y sepa reírse del mismo, jugar al juego exagerado de la intriga policiaca sin policías, y comprender, finalmente, que esta trampa mortal… no es más que la algo circense representación de la lucha por el éxito en todos los ambientes donde la gente ponga la fama por delante de todo: por eso aquí no se deja títere con cabeza y nadie se permite un instante de sinceridad ni de afecto.

Eso sí, como casi siempre, es imprescindible verla en versión original para pillarle el tranquillo, las ironías y los juegos ansiosos de los personajes que no paran de representar una y otra vez, y así llegar con entusiasmo al sorprendente final.

El director Sidney Lumet sacó buen partido de esta pareja insólita. Mucha experiencia en Caine y muy poca en quien adquirió gran popularidad interpretando a Superman, pocos años antes.

Tres veces fueron convocados Francisco Valladores y el director Montesinos para afrontar la puesta en escena de uno de los mayores éxitos del teatro policiaco en España. Un caso insólito cuyos estrenos se repartieron a lo largo del tiempo. Aquí dejo constancia de la primera función en cada año, pero luego en todos los casos se realizaron giras con representaciones a sala llena, incluso con el estreno de la película en 1982, y luego en video, un «boom» de aquellos años.

Ante las versiones en pantalla grande o pequeña se temió que no habría público para el teatro, más aún con el estrellato internacional de Michael Caine y Christopher Reeve, pero no fue así. Por el contrario, pareció incentivar el interés por el cómo sería en escena, con el suspense y el humor en línea directa, cara a cara con el público, ese poderoso encanto del fenómeno teatral desde tiempo inmemorial.

Teatro Marquina , Madrid, 4 de diciembre de 1981. Dirección: Ángel Fernández Montesinos. Con Paco Valladares (1935-2012), Alfredo Alba, María Silva, Trini Alonso

Teatro Olympia, Valencia, 20 de octubre de 1999. Dirección: Ángel Fernández Montesinos. Con Paco Valladares, Marisol Ayuso, María Kosty (sustituida por Esther Gala), Arsenio León, Emiliano Redondo.

Teatro Rosalía, La Coruña, 31 de julio de 2010. Dirección: Ángel Fernández Montesinos. Producción: Txalo Producciones. Con Paco Valladares, María Garralón, Alejandro Navamuel, Marisa Segovia, Rafael Esteban.

La Compañía del estreno de 2010. En el centro, el director, Ángel Fernández Montesinos, aún en activo al cerrarse esta edición con 92 años cumplidos.

Otra obra de Ira Levin, La habitación de Verónica tuvo una excelente puesta en escena en 2017. En estas mismas páginas publiqué una crítica muy elogiosa: Escalofríos con Lara Dibildos. A continuación, un extracto de aquel comentario:

De izquierda a derecha: Antonio Albella, Lara Dibildos, Lucía Gil, Javier Pascual.

«… es una historia muy morbosa, por la que campean angustias de origen sexual en un contexto de intriga muy bien sostenida. La dirección de Ricard Reguant crea una atmósfera inquietante que nos permite entrar en un juego de sorpresas entrelazadas desde el primer momento. Enseguida el espectador empatiza con una preciosa  e ingenua estudiante de psicología que tiene claros deseos hacia su extraña pareja masculina, y que se atreve a crear un falso personaje al servicio de una encantadora pareja de ancianos…

En 1973 se produce una representación «familiar» que transcurre en 1935; la joven se entrega al juego con honestidad, confiando en que cuando todo termine vivirá una excitante noche de amor con su misterioso muchacho, víctima de una madre que nunca le quiso. A partir de ese comienzo, un drama sorprendente del que no es conveniente adelantar nada más; una cascada de situaciones urdidas por Ira Levin con el talento que le caracteriza para pergeñar personajes patológicos sumergidos en situaciones perversas con atractiva densidad poética…».

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