Una obra que supura acción y diversión

Portada de la edición de Norma de La Flota Fantasma.

Donny Cates y Daniel Warren Johnson firman un trabajo que entremezcla acción, fantasía, violencia y humor.

Donny Cates es un afamado escritor de cómic estadounidense. De él han salido obra como Babyteeth (Aftershock) o God Country (Image Comics). Su éxito ha permitido que sea considerado como uno de los referentes actuales del cómic independiente en los Estados Unidos de América (aunque, por supuesto, también ha trabajado para la industria). Ahora bien, Cates comenzó a dar sus primeros pasos en el mundillo alrededor del 2013 y la historia que vamos a comentar hoy pertenece a sus primeras obras.

La flota fantasma es una empresa que transporta, por carretera, las cosas más poderosas, inverosímiles y extrañas. Por eso intentan ser invisibles (“fantasmas”) para que puedan realizar el trabajo adecuadamente. El hecho de transportar mercancías poderosas es, evidentemente, una gran atracción para todos aquellos con deseos irrefrenables de llegar a dominar una parte del mundo. Con esto ya tenemos los mimbres de una historia relativamente clásica.

Entre tanto, uno de los camioneros encargado del transporte, sufre un ataque y termina con su mente un tanto afectada. Este recurso va a permitir que la obra pueda caminar, con soltura, entre la acción y el humor. En este sentido, el trabajo funciona perfectamente, fluye con soltura y se va leyendo con rapidez. Estamos, por lo tanto, ante una obra comercial repleta de acción y algo de vísceras.

La línea fundamental del trabajo se enmarca en la senda de Ennis o Aaron, por mencionar a algunos. Ahora bien, que nadie espera una obra profunda y reflexiva sobre la condición humana o sobre aspectos sociopolíticos. La flota fantasma es pura y dura diversión. Sin complejos y sin pretensiones. Una narración bien construida que no aporta nada más que un rato estupendo de lectura.

La narración visual es efectiva y efectista. Impactan las imágenes y ciertas deformaciones de las expresiones, al estilo manga. Esto incrementa el carácter humorístico y de acción de la obra y la aleja de una perspectiva realista. Los colores son tenues y contrasta con las viñetas de acción donde se emplean rojos y amarillos para destacar algún aspecto. Además, se reducen los fondos de las imágenes para incrementar la acción. Por último, las viñetas tienen un carácter poco matizado que combina con el talante general de la obra.

En resumen, una obra comercial, divertida y repleta de disparos, violencia y vísceras, que nos hará pasar un buen rato. En la obra, se entrevé al Cates que llegará a ser en los siguientes trabajos, pero que, en este, todavía no está.

 

Por Juan R. Coca

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