Patricia García-Rojo: «Defiendo una fantasía cien por cien española, con escenarios reales de Málaga, Sevilla o Madrid»

Por Mila Parente

Patricia García-Rojo quería ser bailarina y pintora de mayor, pero acabó siendo escritora y profesora. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Jaén y gracias a la insistencia de una amiga, ganó el Premio Andalucía Joven de Narrativa, lo que le abrió las puertas para publicar su primera novela. Además de narrativa juvenil e infantil, también escribe poesía, y aunque no es ni bailarina ni pintora, dice que sigue siendo muy afortunada. Patricia se define como una apasionada del arte, la literatura y la comida.

Patricia García-Rojo / Fotografía de Fran Araujo

Ganaste el Premio Andalucía Joven de Narrativa y publicaste tu primera novela fantástica juvenil, La Fábrica Creátor (2008, Berenice), el primer volumen de la saga Los Portales de Éldonon. Se nota claramente la influencia de J. K. Rowling y Michael Ende, pero aparte de ellos dos ¿quiénes son tus autores favoritos y cómo es tu estilo narrativo?

Tolkien es uno de mis grandes referentes, como padre de la fantasía épica contemporánea y, junto a él, Louise Cooper o David Eddings. Los leí hasta la extenuación en mi juventud y mi literatura está en deuda con ellos, pero también con Jostein Gaarder o con Gloria Fuertes.

No sabría definir mi estilo narrativo. Sé lo que me gustaría que fuera: una prosa ágil, sencilla, que busque la belleza en lo transparente. Pero no creo haberlo conseguido todavía.

En 2015 recibiste el Premio Gran Angular por El mar (2015, Gran Angular). Y desde 2020, tu trilogía de fantasía de El asesino de Alfas (SM), que está ambientada en ciudades españolas, ha callado algunas bocas que decían que no se podía hacer este tipo de historias en nuestro país ¿no?

La primera vez que me topé con el debate de si era posible la fantasía en España fue en la facultad, mientras estudiaba filología. Durante unas conferencias conmemorando El Quijote, una ponente dijo que era imposible escribir fantasía en nuestro país. Me enfadó muchísimo y esa espinita ha estado clavada en mí hasta esta saga donde, quizá, defiendo una fantasía cien por cien española, con escenarios reales de Málaga, Sevilla o Madrid.

Ahora me imagino sentada en esas ponencias de mi juventud con todos los magníficos escritores de fantasía juvenil que hay en España. Nos habríamos echado unas buenas risas.

También tienes una serie dentro de la colección El Barco de Vapor para los más pequeños. Con El secreto de Olga (2019, Anaya) te llevaste el premio de literatura infantil Ciudad de Málaga en 2019. ¿En qué género te sientes más cómoda escribiendo?

Escribir para los niños me resulta complicadísimo. Es un ejercicio de contención, de transparencia, en el que la estructura tiene que estar muy pulida. Me siento más cómoda en el juvenil porque no hay ningún tipo de traba en cuanto a la extensión y puedo dejarme ir, sin pensar, sin medir.

Como profesora, ¿piensas que a los jóvenes les interesa la literatura? ¿Se hace algo especial desde el sistema educativo para inculcar la lectura en los centros escolares?

Este tema es muy complejo y nos daría para diez entrevistas más. Pero puedo decirte que hay docentes que realizan una labor encomiable de fomento de la literatura, verdaderos misioneros del libro: profes que abren las bibliotecas de sus centros fuera de su horario lectivo para que sus alumnos puedan acudir, profes que prestan sus bibliotecas personales, profes que leen en voz alta, que acompañan en voz baja, que aconsejan, comparten y viven la lectura con sus alumnos. Y muchas veces se sienten solos, porque las instituciones no dan la cara como deberían.

Por si fuera poco, además eres poeta. ¿De dónde te viene tanta inspiración?

Me has recordado a mi abuela. Siempre que termina de leer alguno de mis libros me llama y me pregunta: “Niña, ¿cómo se te ocurren esas cosas?”, y a mí me da risa. Mi cabeza no sabe estar quieta y, de alguna forma, todo lo que veo, todo lo que escucho, todo lo que pruebo, me alimenta.

Hace un tiempo decidiste fundar un club de lectura en Málaga donde los adultos se reunían para hablar de literatura infantil y juvenil (LIJ). ¿Crees que habría que incidir más en que la LIJ no es exclusivamente para jóvenes y niños?

Nuestro club de lectura para adultos que leen LIJ sigue vivo. ¡Hemos sobrevivido a la pandemia! Es magnífico, nuestra reunión mensual es uno de mis momentos preferidos. Nos reímos mucho y somos muy apasionados. Lo que más me ha sorprendido es ver la transformación de los lectores que nunca se habían acercado a la LIJ. De pronto los descubres regalando LIJ a otros adultos en los cumpleaños. ¡Eso es magnífico! Ojalá hubiese más lectores valientes que se atreviesen a acercarse a la LIJ, porque no es un género menor, ni siquiera es un género, es una mera catalogación de marketing para ayudar a las ventas. Y hay joyas, auténticas joyas entre los libros LIJ.

Como te apasiona escribir, seguro que tienes ya en mente alguna otra idea para darle forma.

Este año me toca volver a ser escritora de infantil. Así que pronto podré hablar de una colección para niños a partir de seis años que publicaré dentro de uno de los sellos de Penguin. También me alegra mucho trabajar por primera vez con Algar este curso. Y, por lo demás, en casa no dejan de crecer historias, voy a necesitar un giratiempo como Hermione.

Mila Parente

Comunicadora y redactora jefa en Culturamas | @milaparent

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