Superhéroes antisistema en un ejército de gays: «Ahora estamos en el ejército»

Por Horacio Otheguy Riveira

Desde Grecia aterrizaron en la Sala Negra de los Teatros del Canal por pocos días. Desde luego se agradece que, aunque con breve estancia, nos hayan ofrecida su airada y divertida ceremonia de crítica social, política, militar… furibunda desde un punto de partida muy gay con ribetes comunistas: así se presentan micrófono en mano para desarrollar breves monólogos cruzados entre dos chicos que se besan ardientemente para demostrarnos cómo se hace, ya que todo el público será contaminado de la pasión homosexual libre de estigmas, prejuicios y condenas hasta formar el nuevo ejército para cargarse a los ricos, la policía represora, y sus acólitos tales como ejecutivos, políticos, periodistas…

El contexto fluye naturalmente porque se ha ideado un cabaret muy directo que avanza sobre seguro para alcanzar la gloria eterna con los cuatro divirtiéndose entre desnudos parciales y desnudos integrales. En el camino, conflictos familiares con padres homófobos, madres espantadas ante la regla de su niña… y toda clase de mezclas muy coloridas: auténtico coctail de ferocidad social con falsas democracias devoradoras de creatividad, y sus dramas o bromas personales. Coctail brillante, de lo externo y lo más íntimo, con un final donde los cuatro se transforman en superhéroes a la vista del público para confirmar que Ahora estamos en el ejército, y ya todo empezará a ser distinto.

Al menos con las ideas muy claras, exhibiéndose en el ojo del huracán, dentro del abuso de consumo y abundante esnobismo estos cómicos juegan dentro de la ruleta de Instagram, se burlan de ella, provocan a heteros y afines, y entre el caos aparente de su discurso, hecho de justa ira, de pronto surge una historia apasionante que retrata una de las contradicciones más dramáticas de nuestro tiempo: en una playa nudista un gay griego, universitario que tiene que preparar su tesis, entabla conversación con un muchacho de El Salvador. No hay ninguna corriente de interés sexual entre ellos, pero al universitario le excita mentalmente el relato «fascinante» de la ruina de una familia salvadoreña de agricultores, destruida por una larga sequía que obligó a todos sus integrantes a buscarse la vida y calmar el hambre de muchas maneras en un estado de cosas donde la miseria moral, la violencia con sus bandas formadas en Estados Unidos y otras lacras, marcan el paso. La tesis se pone en marcha en la cabeza del chico burgués, mientras el otro disfruta de su desnudez en la playa sin saber cómo va a salir adelante su nueva vida en tierra extraña…

Ahora estamos en el ejército arroja sobre la arena de nuestra confortable asistencia al teatro la tragedia de nuestra sociedad. Bajo covid19 mucho peor, pero incluso sin él, nos exponemos diariamente a una democracia en falso por donde circula la corrupción de muchas maneras, siempre al margen de la inmensa mayoría que calla y circula a diario para sobrevivir, víctimas de una creciente violencia económica.

Un ejército gay donde el gusto por las fotos-pollas también alcanza a las vaginas hetero en una circunvalación de carreteras secundarias que logran el primer plano sin siquiera conocer sus propios objetivos e impulsos, sobreviviendo entre ansiolíticos y antidepresivos mientras se canta y baila frenéticamente… Pero esto no será siempre así, de ninguna manera, ya están aquí los superhéroes de nueva estirpe dispuestos a luchar con su pluma y sus antojos, desafiando a todos los padres homófobos e indiferentes. Son ellos. Vienen de Grecia. Valió la pena conocerlos. Divertidos y dramáticos, juguetones, sexis, ingenuos y cálidos: el mundo de un creador del teatro ateniense, Elias Adam, al que esperamos volver a ver más pronto que tarde en Madrid.

Nos envuelve un aura centelleante de ciberespacio ultrapop. Los cuatro intérpretes nos recuerdan a los Power Rangers, a Pokémon y a la sexy Cardi B. La obra nos transporta a un campamento, en una atmósfera repleta de instantáneas de la vida de millennials fronterizos, coreografías al estilo TikTok y videoclips de Britney Spears, todo ello junto a selfies profundamente confesionales y memes sobre las controvertidas relaciones entre la justicia socioambiental y las redes sociales, con la excepción de que lo que se publica en este caso es la rabia y la urgencia colectivas de toda una generación, bañadas en un humor feroz. ¿Podríamos, de hecho, ser todos superhéroes listos para el combate? ¿Podrían Steve Jobs y la clase trabajadora del barrio ateniense de Níkea aparecer juntos en un mismo selfie? ¿Son los padres griegos homófobos y las madres griegas religiosas devotas otra obra más en construcción? ¿Podría explicarse la ideología mediante el uso de emoticonos? En un tiempo que parece carecer de personas activas, donde todo es fluido y parece incomprensible, ¿contra quiénes lucharán exactamente nuestros héroes?

La Generación Z toma las armas y nos da la bienvenida a un nuevo mundo donde los emoticonos y los Pokémon conviven con la sensibilidad extrema y el activismo disidente, todo dentro de una forma de teatro tan digital como incurablemente física. Elias Adam.

Estreno absoluto
País: Grecia
Idiomas: griego e inglés
Duración: 1 hora y 15 minutos (sin intermedio)
Edad recomendada: mayores de 18 años

Intérpretes:
Styliana Ioannou
Jeo Pakitsas
Sofia Priovolou
Kristof (en sustitución de Gary Salomon)

Guion y dirección de escena: Elias Adam
Escenografía, vestuario y diseño de espacio digital: Sita Messer
Colaboradores de dramaturgia y guion: Chris Vrettos, Christina Mavrommati
Música: Gary Salomon
Coreografía: Panos Malactos
Diseño de iluminación: Panagiotis Lambis
Gestión de producción: Cultόpια
Coordinador técnico en gira: Fivos Petropoulos
Operador de vídeo: Alfredo Pechuan
Productor ejecutivo en gira: Yorgos Katsonis
Gerente en gira: Christina Liata (ONASSIS STEGI)
Encargada y producida por Onassis Stegi, creada como parte del Festival Onassis FUTURE N.O.W.

We Are In The Army Now se presenta en Teatros del Canal con el apoyo de ONASSIS STEGI – “Outward Turn”

 

 

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