«Para decir amor sencillamente. Homenaje a Rafael Guillén», VV AA

REDACCIÓN.

Son escasos los libros que reúnen a una selección tan amplia para homenajear a un escritor. En este caso, se cuenta más de un centenar de poetas que rinden tributo a uno de los grandes poetas de “los cincuenta”, Rafael Guillén. Tal es el caso del volumen cuyo título se extrae del soneto “Pronuncio amor» (1957): “Vengo de no saber de dónde vengo / para decir amor sencillamente”. Y es la memoria de los poetas, reunidos para celebrar su vida, la que se encarga de rendir tributo a uno de los grandes poetas españoles.

El motivo de esta obra colectiva tiene en el encuentro y en la celebración de la belleza su origen, del mismo modo que la humildad, de la que la obra poética de Rafael Guillén es estandarte. Dos características que bien puede observarse en las publicaciones Los estados transparentes y en Las edades del frío, por citar solo dos ejemplos. Nada mejor que poetas lectores de sus libros escribiendo versos en torno a los motivos temáticos hallados en su obra, tal y como se anuncia en los cuatro bloques en que se divide el volumen antológico: el amor y el tiempo (el instante y la memoria).

La edición de esta antología en forma de homenaje al poeta granadino corresponde a la Diputación de Granada, pero, sobre todo, a la colosal labor de sus promotores, quienes han logrado reunir los textos de tantas individualidades poéticas y encajar las piezas de un puzzle que, huyendo de las clásicas organizaciones alfabética o cronológica, la convierten en un espléndido homenaje: Fernando Jaén, Javier Gilabert, Gerardo Rodríguez Salas y Juan José Castro.

En la nómina de poetas encontramos reconocidas voces del panorama poético español, entre las que cabría citar a Francisco Brines, Julia Uceda, Antonio Gamoneda, María Victoria Atencia, Ángel García López y Antonio Carvajal. Junto a ellas, otras promociones, incluyendo las más jóvenes como las de: Nieves Chillón, Diego Medina Poveda, Olalla Castro, Julen Carreño, Jorge Pérez Cebrián o Juan Gallego Benot. Y así hasta más de cien poetas reunidos, pertenecientes a diversos lugares de la geografía española: Granada (ampliamente representada, como es lógico), Sevilla, Cádiz, Málaga, Córdoba, Almería, Madrid, Castellón, Valencia, Cáceres, Oviedo…

El prólogo, firmado, por Juan Carlos Friebe supone un alegato para disfrutar de la poesía. Porque es el mismo disfrute que alcanzamos con la experiencia de haber leído muchos de los poemas que escribió Guillén. El gozo idéntico que debieron de sentir quienes firman los poemas que integran este libro; un cántico merecido.

En la inspiración del querido poeta granadino se escribieron, una gran parte de ellos, ex professo. Comparten otro rasgo común: significan una muestra de afecto poética colectiva. Los poetas compilados, en un tono de amistad y cariño hacia Rafael Guillén, emplean un registro dialéctico, como si el propio maestro fuese a responderles. Poeta cercano, confidente, es desde su humilde –y nada desdeñable– obra poética el punto de partida y el de llegada de estas creaciones. Todas dicen mucho más de lo que callan: profesan la admiración que Rafael Guillén merece.

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