«Principiantes», de Raymond Carver, con Javier Gutiérrez y Vicky Luengo

Por Horacio Otheguy Riveira

Raymond Carver (1939-1988) murió a los 50 años, muy admirado por propios y extraños, dentro de su Estados Unidos natal y en el mundo, allí donde la literatura cuente con fervientes acólitos. Lectores rendidos ante un estilo de gran austeridad emocional en su casi científica (podría decirse que matemática) manera de narrar emociones intensas, dramas rigurosos. Por sus relatos circula el dolor y la revelación de oscuros secretos como un hilo de sangre que no se sabe bien dónde nace ni dónde va a acabar exactamente, pues el cierre definitivo de sus personajes suele quedar a cargo de quienes lleguen expectantes al final de cada historia. Es el estilo de un escritor de cuentos y poemas, abocado a una autoexigencia desmesurada que le llevaba a recorregir sus textos entre infinitas volutas de humo y durante mucho tiempo con la compañía infatigable del whisky hasta acabar demasiado pronto con un cáncer de pulmón. Humo, alcohol, encuentros y desencuentros en una sucesión de fracasos mientras se viven vidas que parecen misteriosamente prestadas.

La identificación mundial con sus personajes viene a cuento de la atmósfera tan especial que se expande en sus relatos. Espejos deformantes, cóncavos, poliédricos, ante los cuales quedamos prendados, perdidos en la misma nebulosa del humeante tabaco mojado en alcohol de 40 grados… hasta dar con siluetas parecidas a la nuestra, ya sin ningún aditamento propio del autor, desprovistos de la cajetilla de tabaco y la botella color ámbar, solos, sumergidos en historias cruzadas que habitamos con extraño reconocimiento. Así lo entendió Robert Altman (1925-2006) al realizar su película Vidas cruzadas (Short Cuts), una obra maestra muy cercana al palpitante corazón de las historias de Carver.

[…]«Estábamos los dos muy nerviosos. Durante un largo rato estuvimos sentados en la cocina, bebiendo cerveza. Ella se puso a contarme un montón de cosas sobre su persona; pensamientos secretos, los llamaba. Yo empecé a relajarme, a sentirme más cómodo, y al poco me sorprendí contándole cosas. De ti, por ejemplo; cómo trabajabas y ahorrabas dinero mientras estudiabas para poder irte a vivir cuando era niña. Le hablé de lo que había hecho con mi vida: no gran cosa hasta entonces. Le hablé de algunas de las cosas que seguía queriendo hacer, de las cosas que seguía planeando hacer en la vida. Me hacía sentirme así cuando estaba con ella, me hacía sentir como si no todo fuera pasado. Le dije que no era demasiado viejo para hacer planes.

—La gente necesita hacer planes, dijo. Uno tiene que tener planes. Cuando sea demasiado vieja para hacer planes y para desear cualquier cosa, que vengan y me quiten de en medio.

Eso es lo que dijo, y dijo más cosas, y empecé a pensar que la amaba. Estuvimos allíu sentados charlando de lo divino y lo humano durante no sé cuánto tiempo, y al final la rodeé con mis brazos»[…]

Extracto de La aventura, relato incluido en Principiantes, edición 2010, traducción Jesús Zulaika. 

 

De izquierda a derecha, intérpretes y director: Mónica Regueiro, Javier Gutiérrez, Andrés Lima, Daniel Pérez Prada, Vicky Luengo.

Cuando el relato vio la luz por primera vez, fue recortado a la mitad por Gordon Lish, amigo y editor de Carver. Para este montaje nos hemos basado sobre todo en la versión original, que se recuperó en 2007 [reeditada en 2010 en España con el mismo título, Principiantes], y también hemos recurrido a otros pasajes y fragmentos del autor americano, con lo que nuestra propuesta quiere ser una inmersión completa en los elementos recurrentes del universo Carver: las relaciones de pareja, el amor y el alcohol  como refugios pero también como armas mortales, la predestinación frente al azar, y la textura literaria de la experiencia americana. Juan Cavestany

Como si de una borrachera se tratara, de hecho, se trata de una borrachera, Herb, Terry, Nick y Laura hablan, discuten, se besan, se pelean, se escuchan, se entristecen, se temen, se atreven, se desmayan, se enfurecen, se enternecen, se abrazan, se emborrachan, se desesperan, se preguntan qué es el amor. Y nos miran, nos reflejan, nos preguntan. Y es imposible no verse reflejado. Andrés Lima

 

Intérpretes: Javier Gutiérrez, Mónica Regueiro, Daniel Pérez Prada y Vicky Luengo

Adaptación: Juan Cavestany

Dirección: Andrés Lima
Ayudante de dirección: Laura Ortega

Diseño de escenografía / vestuario: Beatriz San Juan
Diseño de iluminación: Valentín Álvarez

Diseño videocreación: Miquel Àngel Raió
Composición musical: Jaume Manresa
Fotografía: Sergio Parra
Diseño gráfico: Rubén Salgueiros
Prensa: María Díaz

Edad recomendada: a partir de 15 años

Encuentro con el público al terminar la representación: 18 de enero

TEATROS DEL CANAL. SALA VERDE. DEL 12 DE ENERO AL 5 DE FEBRERO 2022

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