“Solos” sigue cosechando éxitos, algo que no resulta extraño

Portada del Tomo 1 de la serie Solos.

Fabien Vehlmann y Bruno Gazzotti han logrado estructurar una serie postapocalíptica en la que aventuras y acción se dan la mano de manera natural. La idea es relativamente sencilla. Sin saber la razón, los niños se encuentras solos en el mundo. Ante esta situación cinco niños tendrán que aprender a convivir juntos y enfrentarse a diferentes problemas.

Actualmente, Dibbuks, que es la editorial que lo publica, ya ha puesto en calle cinco tomos. Ahora bien, desde luego, el primero de todos sigue siendo el que mayor éxito ha cosechado con la reciente novena edición. A su vez, el segundo número ya va por la cuarta edición y en él se responden a alguna de las incógnitas abiertas en el primer volumen. El tercer volumen ya está en la tercera edición, mientras que los últimos parecen que no siguen el ritmo.

Solos plantea la narración desde una estructura convencional. Sin sorpresas ni innovaciones. Un gran problema que afecta a toda la humanidad hace que un pequeño grupo de personas estén en pie. A raíz de eso, los niños se agrupan y, ahí, comienzan las aventuras y desventuras. En este sentido, veremos las luchas de poder clásicas entre aquellos que son líderes naturales y los que nacidos en ámbitos más poderosos. También nos encontraremos con un conjunto de seres peligrosos. En este caso, los grandes animales de los que será necesario protegerse.

Todos estos aspectos son clásicos y, como digo, poco novedosos. El interés de la obra no está tanto aquí, sino en la construcción de los personajes. Destaca, especialmente, Dodji quien, a través de la exposición de su vida y de sus decisiones, logrará sorprendernos. En este sentido, la obra logra resultar atractiva gracias a un juego narrativo entre el mundo adulto y el de los más jóvenes. En este sentido, la obra muestra algunos elementos duros en la narración visual y escrita. Ello aleja la obra, en parte, de los trabajos diseñados para públicos más jóvenes. Además, también muestra matices que supondrán ciertos retos para las percepciones de los lectores más jóvenes.

Por otro lado, en la serie se tratan aspectos éticamente profundos. Ahora bien, ello no quiere decir que en sus páginas nos vamos a encontrar disertaciones o exposiciones profundas y sesudas. Solos ofrece estas diatribas éticas de un modo sencillo y natural. En sus páginas se ofrece, al lector que quiera reflexionar, fenómenos sociales tales como el uso de armas, la violencia a menores, el rechazo al otro, etc. No obstante, quedará a la libertad del lector la profundización en estos debates. Este aspecto se otorga una profunda solidez y seriedad a la obra, unida con la diversión y el humor aportado por los propios personajes.

En el aspecto visual, la serie tiene un regusto a los cómics de nuestra niñez. De hecho, al visualizar las viñetas nos vienen a la cabeza otras series tales como Spirou, Lucky Lucke o Marsupilami, entre otras. Estamos ante una obra bien definida visualmente, nítida y repleta de color. La expresión de las emociones está realmente bien conseguida y transmite acción. A su vez, el tránsito entre la narración más aventurera, la emocional y la trágica no resulta nada artificiosa.

 

Por Juan R. Coca

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