«Vulva»: acoso implacable ante la emocionante experiencia del placer

Por Horacio Otheguy Riveira

Temerarios labios por el mero hecho de existir. Han de mantenerse escondidos, sotto voce, saboreados por los buenos amantes que se tercien, lógicamente de ambos sexos, cuando no homenajeados por las sabias manos de quien mejor los conoce. Los labios protectores de la vagina llegan al teatro tras los ya legendarios monólogos del sexo femenino escritos por una norteamericana hace 24 años, un éxito que aún sigue dando de sí internacionalmente. Ahora, con Vulva, una española también se sumerge en hechos reales, los entreteje para ofrecer una función que además dirige. Una empresa ciertamente difícil, alambicada en su complejidad intrínseca pues ha de transcurrir, forzosamente, en los límites de la cotidianidad con un realismo que la creadora, Irene Herrero Miguel, deja circular en una puesta en escena de teatro en el teatro, con los recursos de sus intérpretes a la vista, todo el tiempo entrando y saliendo de personajes, narrando y viviendo la historia en torno a una protagonista ingenuamente carnal, encantadoramente enamorada de un tipo al que se entrega en privados encuentros y también ofreciéndole con generosidad una masturbación… demasiada entrega para quien hace circular el vídeo, sin tener en cuenta que puede arruinarle la vida a esa chica que es profesora en un colegio y que el tiempo de la libertad sexual en muchos sectores está teñido del viejo horror llámese moralista y/o religioso, siempre teñido de un morbo que alcanza a la hipocresía de padres que buscan las imágenes de las que no tardarán en descubrir sus niños por azar…

Menudo lunes de mierda. Todo el mundo anda hablando de lo mismo por los pasillos. Lucía, maestra de primaria, juraría que ha visto a un grupo de padres mirándola de reojo al entrar esta mañana al colegio, y el conserje ni siquiera la ha saludado. «¿Qué coño está pasando?», piensa Lucía. Y sus peores temores se confirman, se ha filtrado aquel vídeo que envió hace años y lo ha visto el colegio entero. Todos tienen una opinión al respecto…

La belleza de un sexo generoso que se cree en buenas manos propias y ajenas se transforma en una tragedia representada como una comedia frenética. Un acierto que por momentos acentúa demasiado el ritmo acelerado y con ello se pierden interesantes matices. Un desconcierto creado por la propia concepción general de su puesta en escena que, sin embargo, no llega a empañar el sobresaliente trabajo del reparto plenamente integrado en las muy altas exigencias actorales y coreográficas de su constante cambio de registro.

Alrededor de la protagonista, dos actrices y dos actores sumergidos en el permanente cambio de máscaras de una sociedad que oscila entre severos prejuicios, estupidez propia de la ignorancia y la malicia de quienes prefieren el malévolo chisme o el morboso cinismo, antes que afrontar las delicias de los gozos sin sombras.

Un notable esfuerzo teatral para encarar el testimonio social de un drama que hiere profundamente la vida cotidiana, más aún con el resistible ascenso de grupos fanáticos ligados a una regresión ultracatólica que creíamos felizmente perimida. Vulva es el espectáculo de una alarma social dentro de una panorámica muy completa de vivencias. Pasado y presente, vida y muerte, acoso y derribo en una mujer honesta, ávida de caricias.

Dramaturgia y dirección Irene Herrero Miguel

Reparto Silvia Vacas, Carmen Mayordomo/Mercedes Salvadores, Noemí Climent, Joaquín López-Bailo, Jesús Granda

Música original, videoescena y espacio sonoro Alberto Martín Paz

Idea original de espacio escénico Joaquín López-Bailo

Escenografía y vestuario Arantxa Meler

Iluminación y cartelería Jorge Simón

Producción Pablo Villa Sánchez

Coreografía y movimiento Mercé Grané

Las noches de los sábados del 8 al 29 de enero en el Teatro del Barrio

 

 

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