Disidentes

Por Àngels S. Amorós

Rosa Huertas. Disidentes. Barcelona: Editorial Bambú (Exit), 2021. 192 pp. A partir de los 12 años.

Me llamo Ada y vivo en un mundo perfecto. Un mundo sin guerras, sin conflictos, casi sin enfermedades, donde cada cual está en su lugar y la tecnología nos permite avanzar siempre hacia la perfección. Pero el mundo no siempre fue así.

El fragmento anterior se corresponde con el inicio del libro Disidentes, el nuevo libro de la escritora madrileña Rosa Huertas que se sitúa en un lugar cerca de Madrid del mundo futuro con tintes distópicos. Como destaca Ada, la protagonista y voz narrativa de la historia, su mundo es perfecto porque no hay guerras ni enfermedades y todos los ciudadanos disfrutan de un nivel de vida muy alto y sin preocupaciones. Los jóvenes no estudian arte ni historia en los centros escolares porque se ha eliminado del plan de estudios todo lo que no tiene un fin práctico y, en definitiva, se considera inútil y accesorio. Lo más importante es la tecnología, el utilitarismo y la satisfacción inmediata. Por eso, los alumnos entran en rivalidades y su sueño es alcanzar la élite científica por el buen nombre de la familia.

Para Ada todo funciona a la perfección y se siente privilegiada de pertenecer a esa sociedad hipercontrolada hasta que Isaac, un compañero sin pelos en la lengua, le abre los ojos y le muestra que esa aparente perfección en la que viven hace agua por todas partes.

–No está bien aceptar las cosas sin más, Ada. Y eso es lo que hacemos. Nos creemos que todo está bien y no es así.
–¿Qué es lo que no está bien? –le pregunto–. Vivimos en un mundo perfecto.
–Eso es lo que tú te crees –susurra.

Además, como consecuencia de una terrible guerra nuclear la población se ve obligada a tomar medicinas cada día para no enfermar. Aunque en realidad el medicamento tiene otro objetivo: evitar que la gente experimente sentimientos y emociones para que se conformen con lo que tienen sin aspirar a llenar vacíos existenciales de ningún tipo. De repente, un suceso del todo inesperado provoca que Ada deje su zona de confort y huya hacia Madrid, una ciudad prohibida porque, aparentemente, es el foco de la contaminación que puede acabar con ellos. Sin embargo, en los subterráneos de la ciudad habita una sociedad que practica todas las manifestaciones artísticas que les están prohibidas. Allí, enmedio del  caos y de la devastación tienen cabida la música, la danza, los libros y las pinturas. A destacar la interesante ruta que plantea el libro por calles singulares de Madrid y lugares del todo recomendados como la Biblioteca Nacional o el Museo del Prado.

El trasfondo que sugiere la historia es muy potente y realista. El uso de las tecnologías parecen satisfacer todas las necesidades de las personas y se prohíben las disciplinas humanísticas (arte, historia, literatura, filosofía, etc.) que ayudan a pensar, a fortalecer la autoestima, la imaginación o a empatizar con nuestros semejantes. Además, la dependencia de los dispositivos provoca el aislamiento, el conformismo y se impide el desarrollo de competencias -como el pensamiento y la crítica- que nos hacen más libres y humanos. Una historia que nos invita a reflexionar si vamos por el buen camino o tal vez hay que mirarlo todo desde otra perspectiva.

Por otra parte, se agradece esta incursión de Rosa Huertas en la narrativa de ciencia ficción en la que demuestra con creces que tiene mucho que decir.

Rosa Huertas es una escritora madrileña que en su página web nos habla de ella y de su obra:

Nací en Madrid. Soy Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Soy profesora de Lengua y Literatura en el IES Gran Capitán de Madrid.Antes de iniciarme en la Literatura juvenil, publiqué varios libros de recopilaciones de cuentos, así como de cuestiones didácticas y de fomento de la creatividad (Cuentos populares y creatividadPoesía popular infantil y creatividad, ambos en la editorial CCS).
He publicado quince libros infantiles y juveniles.  Con mi primera novelaMala Luna (Edelvives) obtuve el Premio Hache de Literatura Juvenil 2011. Con la segunda, Tuerto, maldito y enamorado, conseguí en 2010 el X Premio Alandar de Literatura juvenil. En 2015 me concedieron el Premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica por Theotocópuli. Bajo la sombra del Greco (SM, 2014). En 2017 obtuve el XIV Premio Anaya por La sonrisa de los peces de piedra, que también fue galardonada con el Premio de la Fundación Cuatrogatos. Y en 2018 me concedieron el Premio Azagal por Prisioneros de lo invisible (Edelvives 2017).
He publicado otros títulos: El blog de Cyrano (SM 2012), La caja de los tesoros (Edelvives 2012), Los héroes son mentira (Edelvives 2013) Sombras de la Plaza Mayor (Edelvives 2015), Corazón de metal (SM 2015), Mi vecino Cervantes (Anaya 2016), Todo es máscara (Anaya 2016), Prisioneros de lo invisible (Edelvives 2017), ¿Qué sabes de Federico? (Edelvives 2018) y Un balcón a la libertad (Santillana, Loqueleo 2018), El juramento de las tres jotas (Edelvives 2019), Mujeres de la cultura (Anaya 2019), La hija del escritor (Edelvives 2020), El verano del incendio (Loqueleo 2020) y Malos de libro (Bruño 2021).
También he colaborado en otras obras con varios autores: Aurora o nunca (Edelvives 2018) y Como tú (Anaya 2019), Cuento contigo (Bruño 2020), Aurora y en la hora (Edelvives 2021).
En 2019 publiqué mi primera novela fuera del ámbito juvenil. Se titula Mujeres que leían (Ed. Tres hermanas), un homenaje a todas nuestras madres. Y en 2021 ha visto la luz El tiempo que nos robaron, en la misma editorial Tres Hermanas.
Disfruto escribiendo historias que hablan del pasado y del presente, que mezclan la realidad y la ficción, y en las que los sentimientos traspasan las páginas para emocionar a los lectores.

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