Cine y adaptaciones: La mafia

Por Mónica Balboa.

Se estrenó hace poco la película “Santos criminales”, que bien se podría definir como la precuela cinematográfica de la prestigiosa serie Los Soprano de David Chase. Con tantos admiradores en sus filas, es inevitable que se abra el debate sobre la necesidad, o no, de sacarse de la manga esta especie de forja de Tony Soprano. Desde luego no es la primera vez, ni será la última en la que el cine busque inspiración en el mundo de la mafia. Aquí vamos a repasar cómo ha retratado este mundo criminal el cine norteamericano en los últimos años, basándose de paso en obras literarias.

 

  1. EL PADRINO (The Godfather, Francis Ford Coppola , 1972)

Francis Ford Coppola abrió la veda de este “revival” del género de gangsters humanizando la cosa nostra con un casting absolutamente brillante y una sucesión de escenas y diálogos para enmarcar. Desde su apertura, con la confesión a cámara del sepulturero, todo es redondo en la trilogía de El Padrino que consiguió no perder calidad en su segunda parte, e incluso en la tercera, (injustamente maltratada en mi opinión).

Marlon Brando se redimió ante unos productores que no lo querían en el proyecto con su carismática interpretación del Don, Vito Corleone. Además de relanzar su figura, la trilogía fue el trampolín perfecto para otros actores menos conocidos, especialmente dos tipos bajitos llamados Al Pacino y Robert De Niro que se convirtieron en iconos de su generación.

Sin duda la década de los 70 fue la época dorada de Francis Ford Coppola. Tras su reconocimiento como guionista por el libreto de Patton, en 1972 llegó su consagración definitiva con El Padrino, guion que escribió junto al autor de la novela Mario Puzo con revisión de Robert Towne. Este representante emblemático del New Cinema norteamericano aún tenía por delante una dura prueba, rodar Apocalypse Now que también pondría patas arriba el género bélico.

Basada en la novela El Padrino (The Godfather, Mario Puzo, 1969)

 

  1. UNO DE LOS NUESTROS (Goodfellas, Martin Scorsese, 1990)

Aunque El padrino se convirtió en el espejo en el que se miraban todas las películas con temática sobre la mafia que se rodaron después, con Uno de los nuestros el neoyorkino Martin Scorsese dio un puñetazo encima de la mesa para dictaminar que aquello era historia y que el crimen organizado debía actualizarse. Y así se convirtió en el “capo” de un género que le adora, rodando más adelante otras joyas como Casino o Infiltrados.

Uno de los nuestros sigue la trayectoria criminal del trío calavera formado por Ray Liotta, Joe Pesci y Robert De Niro. Con su combinación de violencia, cerebro y encanto logran ir ascendiendo en el escalafón, aunque siempre se quedan fuera del grupo más respetado, ya que sólo Tommy De Vito (Joe Pesci), de ascendencia italiana, cumple los requisitos para ser aceptado de lleno en la Familia.

Scorsese firma una película dinámica, violenta, elegante y trágica en la que la ascensión y caída de Henry Hill (Ray Liotta) sirven de excusa para tomarle el pulso al crimen organizado de Nueva York. Una historia que parece mentira, pero está basada en un caso real.

Basada en el libro (Wiseguy: Life in a Mafia Family, Nicholas Pileggi, 1985)

 

  1. CAMINO A LA PERDICIÓN (Road to Perdition, Sam Mendes, 2002)

Narrada desde el punto de vista de un niño, este drama criminal con formato de «coming of age movie» nos adentra en las luchas intestinas de la mafia irlandesa durante la época de la Gran Depresión. Nuestro guía en las dudosas prácticas de la organización es Michael Sullivan, interpretado por el siempre solvente Tom Hanks, aquí dando vida a un matón frío y eficaz. Su estrecha relación con su protector, el capo John Rooney (Paul Newman), a la larga sólo le traerá problemas, ya que levanta ampollas en el ego de su hijo biológico y sucesor Connor Rooney (Daniel Craig).

Un incidente con el hijo de Sullivan es la excusa perfecta para poner en marcha un ajuste de cuentas que pone en peligro de muerte a la familia de Sullivan, que tendrá que huir enfrentándose a todos aquellos que antes fueron sus aliados.

Camino a la perdición comienza como una película de gangsters para ir tomando la forma de road movie que sirve de viaje iniciático a través del acercamiento a la figura del padre y a todas las pulsiones humanas de respeto, amor y odio que son la sangre que mueve el corazón de cualquier familia.

Elegantemente rodada por Sam Mendes, con fotografía de Conrad L. Hall, nunca olvidaréis la secuencia bajo la lluvia con el grandioso Paul Newman enfrentándose a su destino. Ni ese final cargado de justicia poética que se va cerrando inexorablemente sobre los Sullivan.

Una belleza de película y otra perla de Mendes.

Basada en la novela gráfica (Road to Perdition, Max Allan Collins y Richard Piers Rayner, 1998)

 

  1. UNA HISTORIA DE VIOLENCIA (A History of Violence, David Cronenberg, 2005)

Desde un poco más al norte de los Estados Unidos, el canadiense David Cronenberg también quiso retratar el mundo del crimen organizado. Aunque como no podía ser de otro modo tratándose de un cineasta tan particular, en Una historia de violencia Cronenberg huye de los caminos trillados para acercarse a la mafia desde un punto de vista bastante inesperado.

Tom Stall (Viggo Mortensen) es un padre de familia que regenta una cafetería en uno de esos pueblos perdido de Norteamérica del que todo el mundo quiere huir. Sin embargo Tom vive feliz con su esposa, sus hijos y su pequeño negocio, hasta que su plácida rutina se ve alterada cuando impide un atraco violento en su local. La valiente intervención de un hombre corriente atrae a la prensa y con ella la visita de personas indeseadas que vienen a decir que Tom no es quien dice ser. Se abre entonces un conflicto que el protagonista tendrá que encarar para poder seguir con su vida.

La tensión sobre la identidad real del protagonista se va palpando durante el metraje hasta la parte final, en la que el tono del filme cambia por completo, sumergiéndonos en un mundo brutal y oscuro que pide a gritos una precuela.

David Cronenberg encontró en Mortensen su intérprete dual perfecto y contó con él en dos ocasiones más. De hecho en la posterior Promesas del Este zambulló a su héroe de lleno en el peligroso mundo de la mafia rusa.

Basada en la novela gráfica (A History of Violence, John Wagner y Vincent Locke, 1997)

 

  1. MUERTE ENTRE LAS FLORES (Miller´s Crossing, Joel Coen, 1990)

No hay género que los hermanos Coen no quieran probar: policiaco, western, thriller, … así que un tema tan resultón como la mafia no iban a dejarlo pasar. Es cierto que Muerte entre las flores entra en esta lista con calzador, ya que se trata de un guion original, pero inspirado en la obra de Dashiell Hammett, así que me sirve para cerrar el círculo. Y digo lo de “cerrar el círculo” porque ya que he empezado con la imprescindible trilogía de El Padrino, es de justicia que el comienzo de Muerte entre las flores parezca un homenaje a la escena de apertura de la película de Coppola.

Aunque el uso de secuencias familiares y la trama de guerra entre bandas pueden dar sensación de déjà vu, el interés del espectador no decae gracias a los tejemanejes del personaje de Tom Reagan (Gabriel Byrne). Maquiavélico e indescifrable, él es el auténtico protagonista en la sombra.

Si bien es cierto que a los de Minnesota hay que pillarles el punto, y que no cuentan con mi simpatía en todas sus chaladuras, la película que nos ocupa me parece una de sus mejores obras. Albert Finney y Gabriel Byrne salvan a los Coen de sí mismos dando empaque a este filme, por el que para tranquilidad de sus incondicionales, también pululan algunos de sus actores habituales. Y no olvidemos el papelón de Marcia Gay Harden, una “femme fatale” tan lograda que parece mentira que la hayan tenido que escribir los Coen.

Mención aparte merece la banda sonora de Carter Burwell que aporta al filme un aroma clásico y también incluye una versión de la canción popular irlandesa Danny Boy como música de fondo en una de las escenas capitales de la película.

Inspirada en las novelas de Dashiel Hammet, especialmente (The Glass Key, 1931)

Y aquí termino este viaje por el cine, la literatura y la novela gráfica, (que en este caso sirve de inspiración para dos de las películas citadas). El mundo criminal con sus luces y sus sombras pero siempre con personajes muy humanos que nos acaban resultando más cercanos de lo que creíamos posible.

 

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