«Las horas vacías»: soprano y actriz en único personaje entregado a un amor invisible

Por Horacio Otheguy Riveira

Las horas vacías, ópera de Ricardo Llorca, libreto en coautoría con Paco Gámez: fantástica policromía creada por profesionales de consolidado talento. Cada uno ha puesto mucho de sí para que cada movimiento de las dos intérpretes —e incluso el coro en sus fugaces apariciones— encuentre la armonía precisa. Así se establece un delicado equilibrio entre factores aparentemente opuestos, ya que por un lado se trabaja un texto (dicho o cantado) minimalista, acorde con el paisaje intimista de una mujer aislada en felices viernes con su amante secreto, su amor invisible; la siguen de cerca algunos chispazos de recuerdos reales, embriagada de vino e imaginación junto a su ordenador.

En la totalidad audiovisual es por donde trascienden los términos que oscilan entre la agónica experiencia de cada día (magistral aria de la penuria de lunes a viernes, como si se tratara de la alegre lista de amores del Don Giovanni de Mozart) y la voluptuosidad de los cuerpos semidesnudos o vestidos con un estilo que asume muchas líneas, y una iluminación que se conjuga con una muy creativa proyección de video-escena. Una suma de aciertos por donde circula la mística de un autoerotismo que idealiza una adicción a lo incorpóreo, alejada de las decepcionantes relaciones humanas.

Imaginación, profunda belleza plástica en un mosaico de sensaciones en el que la actriz Mabel del Pozo (izquierda) y la soprano Sonia de Munck comunican estados a ras de tierra y en vuelo rasante con una exquisita comunión, ya que ambas son la misma mujer atormentada a diario por tantas decepciones, en gozo sin sombra de cada viernes por donde no caben las horas vacías.

El director José Luis Arellano (El curioso incidente del perro a medianoche; Para acabar con Eddie Bellegueule) ha conseguido empatizar con el compositor Ricardo Llorca y el director musical Alexis Soriano para concebir una atmósfera sutilmente erótica, profundamente misteriosa.

Rodeada de excepcionales artistas, la angustiosa trama llega a nosotros arropada por el estado de fantasía del personaje de manera que podamos empatizar con su tortuosa obsesión, aunque el mágico coro cante Todo está bien. Todo está bien, sí…

Sonia Munck, Mabel del Pozo, dos maneras de ahondar en el lado más oscuro de la soledad en busca de la luminosidad de un viernes imaginario.

Estilísticamente, Las horas vacías combina motivos procedentes de la polifonía tradicional española y un lenguaje musical contemporáneo, principalmente minimalista y postminimalista en la línea de compositores como Philip Glass, John Adams y Meredith Monk. El resultado es una síntesis de estilos más próxima al sonido y al espíritu del Downtown neoyorquino -en el que Ricardo Llorca reside desde hace 30 años-, que al de las corrientes dominantes en la escena de vanguardia europea.

Extracto de la entrevista realizada a Ricardo Llorca en El Compositor Habla:

Daniel Martínez Babiloni: Las horas vacías es una composición de 2007. Ahora se presenta en los Teatros del Canal en versión escénica, ¿no ha pasado mucho tiempo?, ¿por qué ha tardado tanto tiempo en representarse?

Ricardo LLorca: Las horas vacías se estrenó en Benidorm, en la Semana de música sacra, y después me llamaron para hacerla en Berlín, en el Musikfest, me llamaron de Naciones Unidas, del Lincoln Center, de São Paulo, de San Petersburgo, de Lituania. Entonces, representarla en España me parecía secundario. Me iba muy bien con las versiones de concierto, pero hace un año nos llamaron de los Teatros del Canal y del Teatro Real. Cuando estaba componiendo esta ópera ya la ofrecí a Teatre del Liceu. Tuve reuniones con Joan Matabosch y él demostró interés. Hace un año se dieron las circunstancias idóneas, decidieron que se representaría y empezamos a trabajar con todo el equipo: Alexis Soriano, José Luis Arellano, etc.

D.M.B.: ¿La obra ha madurado en todo este tiempo?, ¿ha cambiado en algo?

Ricardo LLorca: Musicalmente no, no he cambiado una nota. Pero el libreto ha cambiado por completo. Ha pasado de ser un monólogo para acercarse más a la historia real: hace muchos años tenía una vecina que todos los viernes por la noche recibía una visita en su casa. Desde el piso de abajo escuchábamos como hablaba, cenaba y después se producía una pelea fuerte, con gritos y lanzamientos de botellas, que acababa en la cama, haciendo el amor. Aquello se repitió durante casi un año todos los viernes y el presidente de la comunidad de vecinos decidió llamar a la policía, porque era muy desagradable. Cuando llegó la policía vieron que la señora estaba sola. Bebía, pero no había nadie y todos los viernes evocaba a su amigo imaginario. Por eso, cuando escribí la ópera, pensaba en ella: una mujer sentada en el ordenador con su amigo imaginario y todo ese tipo de cosas.

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Estreno absoluto de la versión escénica.

Música de Ricardo Llorca (1958)
Libreto de Ricardo Llorca y Paco Gámez.

La Mujer (soprano): Sonia de Munck
La Mujer (actriz): Mabel del Pozo

Nueva producción del Teatro Real, en coproducción con los Teatros del Canal y High C Music.
Con la colaboración de la New York Opera Society.

Encargo original de la New York Opera Society, estrenada en versión de concierto en la XII Semana de Música Sacra de Benidorm el 31 de marzo de 2007.

Director Musical: Alexis Soriano
Director de Escena: José Luis Arellano García

Escenógrafa: 
Silvia de Marta
Figurinista: 
Miguel Ángel Milán
Videocreador: Miquel Àngel Raió
Coreógrafo: 
Chevi Muraday
Iluminador: 
Juan Gómez-Cornejo, AAI
Asistente de iluminación: 
Jesús Díaz Cortés

Coro y solistas de la Orquesta Titular del Teatro Real

Pianista: Eduardo Fernández
Director del Coro: Andrés Máspero
Asistente de Dirección Musical: Luis Seguí

TEATROS DEL CANAL Días 9, 10, 12, 13 y 14 de noviembre

 

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