El lector impertinente, de José Luis García Martín

El lector impertinente

José Luis García Martín

Editorial Renacimiento

Sevilla 2020   443 páginas

 

LA IMPERTINENCIA COMO VIRTUD

 

Por Íñigo Linaje

 

No siempre la impertinencia es un defecto. Y menos cuando viene abalada por el rigor y el conocimiento. Si hablamos de crítica literaria, por ejemplo, la impertinencia puede ser en ocasiones sinónimo de virtud. Todos sabemos que en la crítica que se escribe actualmente en España hay mucho compadreo y alabanza gratuitos, que el afán por vender un producto literario lleva a elogiar lo que muchas veces no merece el elogio, y que los engranajes promocionales del marketing son enormemente poderosos y encumbran trabajos superficiales o directamente indignos.

Contra toda esa beatería (supuestamente) intelectual se rebela José Luis García Martín en sus artículos. El escritor de origen extremeño afincado en Oviedo ha cultivado todos los géneros y sobresale, por encima de todo, como diarista y estudioso de la literatura. Su profundo conocimiento de las tradiciones hace que sus juicios (acertados o no, pero con una sólida base intelectual) nazcan de una sabiduría enciclopédica. Eso lo demuestra con creces en el último volumen de sus ensayos reunidos, El lector impertinente (Editorial Renacimiento), que recopila más de un centenar de críticas literarias que han ido apareciendo los últimos años en algunos periódicos y en el blog personal del autor. Los textos reunidos aquí tienen la misma enjundia que otros publicados en recopilaciones anteriores, que el autor viene editando regularmente -igual que sus entregas diarísticas- desde los años noventa.

Básicamente, García Martín se ocupa en este libro de géneros como la poesía y el ensayo, cosa que no impide que atienda también libros de carácter divulgativo o reediciones curiosas de algunos clásicos. Entre los últimos están Chaves Nogales o Valle-Inclán. Entre los contemporáneos merece la pena conocer su opinión sobre la narrativa de Javier Cercas o Muñoz Molina. O las reseñas de poemarios de Karmelo C. Iribarren o Miguel D´ors. No tienen desperdicio. Tampoco el análisis que hace de autores sagrados de nuestras letras como Gamoneda o Trapiello.

No, José Luis García Martín no es un lector impertinente. Simplemente es un lector que profundiza en las lecturas que hace y que, al contrario que la mayoría de críticos de este país, no se deja llevar por la superficialidad ni el elogio gratuito. Si leer en profundidad -con rigor minucioso y escrupulosa atención- y sacar los colores a escritores intocables es una impertinencia, José Luis García Martín incurrirá en ella. Pero eso es una grandísima virtud. Le pese a quien le pese.

 

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