«Shock II. La tormenta y la guerra»: el terrorismo de estado mundial y el cinismo neoliberal

Por Horacio Otheguy Riveira

Una reunión de buenos amigos, vaivén de copas y sonrisas con Ronald Reagan y Margaret Thatcher festejando el fin del comunismo y el reino del nuevo mundo neoliberal con Borís Yeltsin borracho perdido ordenando reprimir a quienes protestan en la Plaza Roja de Moscú por el fin de la protección social de la ya destruida URSS, deplorable comunismo al que hay que demonizar como sea.

Así se presenta este vigoroso festival de pensamiento crítico en torno a la debacle con la excusa del fin de la URSS. Acabado el Terror Rojo, invade el mundo un terrorismo de estado que ya no teme el levantamiento de las masas ni la presión sindical, se apropian de cada rincón a base de recortes en obras sociales y aumento considerable del poderío militar y económico en la unión del fervor sionista sumado al llamado neoconservadurismo ultracristiano. Todo vale mientras crece la riqueza y la pobreza a un ritmo de cinismo de alta escuela, casi una comedia musical muy negra en la que se cantan las bondades del amor, la libertad y cuanto etcétera se les antoje mientras asola una dictadura democrática de nuevo cuño.

Shock II. La tormenta y la guerra es un espectáculo riquísimo en variedad de puntos de vista muy bien ilustrado con documentos audiovisuales, al tiempo que sus fabulosos intérpretes se ocupan de muchos personajes. Si en el extraordinario Shock, El cóndor y el puma, se desarrollaba similar influencia en el Cono Sur, a partir de la caída de Allende y las dictaduras militares de toda la región con hincapié en la de Argentina, aquí se trasunta Afganistán, Irak, Líbano… Un mundo de excesiva violencia en un espectáculo también excesivo, de difícil medida, al que posiblemente le sobren algunas escenas, minutos, que sin embargo forman parte de un conglomerado sociopolítico-económico-militar tan desgarrador que en escena solo puede contarse de este modo sin duda valiosísimo, con más logros que caídas, con más éxito en su protesta que cualquier desfase que podamos encontrar en su desarrollo. Y es que la espectacularidad del tema se acomoda en la plasticidad de una puesta en escena donde campea la ironía y la comedia negra, la bien desinhibida farsa y el discurso político claro, preciso, en todo su dramatismo y elocuencia.

Un trabajo muy duro por parte de los autores y la dirección de Andrés Lima, iniciado por skype en medio del gran confinamiento, muy elaborado, muy limado, con algunos intérpretes del primer Shock (que ya está en cartel en horario especial), junto a otros nuevos, igualmente excelentes, entre los cuales destaca Guillermo Toledo en una reaparición sin duda triunfal después de un largo silencio por motivos que todos conocemos. Ya estuvo presente en El chico de la última fila, pero aquí tiene a cargo una mayor responsabilidad que confirma al gran actor que aplaudimos en tiempos ya lejanos de la Compañía Animalario, también dirigida por Lima. En esta ocasión compone personajes por todos conocidos con muy buenos recursos, ya que le bastan algunos detalles de caracterización para que cuerpo y voz fijen la seña de identidad de líderes mundiales que, por otra parte, el actor desprecia en su vida cotidiana.

 

Si no lideramos nosotros, nadie lo hará y habrá caos, o quienes lo hagan no tendrán nuestros valores, Condoleezza Rice, Secretaria de Estado de George W. Bush.

 

Gráfico del dramático panorama mundial junto a una mesa donde se beberá, comerá, reirá dirigiendo con alegría el desastre para millones de personas.
Asesinato de periodistas tras un escarmiento interpretado como «daños colaterales». Aquí, el ataque al hotel Palestina, donde se congregaban los periodistas en Bagdad, con la muerte de José Couso como ejemplo trágico.
Guillermo Toledo, admirable en todas sus interpretaciones: Reagan, Bush padre e hijo, General Miller, Osama Bin Laden…
Alba Flores, Natalia Hernández, María Morales, las alegres chicas españolas de Olé Olé con Marta Sánchez a la cabeza, animando a las tropas españolas en Irak. Un cuadro musical sin duda esperpéntico.
María Morales como víctima de torturas en Guantánamo, bajo bandera estadounidense.
Homenaje implícito a los periodistas, muchos de ellos perseguidos cuando no asesinados, gracias a los cuales contamos con profusa documentación de los habituales crímenes de guerra de Estados Unidos y sus aliados.

 

Texto Albert Boronat, Juan Cavestany, Andrés Lima y Juan Mayorga
Dramaturgia Albert Boronat y Andrés Lima

Dirección Andrés Lima

REPARTO (por orden alfabético):

Carl Schmitt, Dick Cheney, Boris Yeltsin, Director de teatro,
Soldado de la Marina Española y Coro Antonio Durán «Morris»

Mujer árabe, Minal, Periodista, Corista, Cabo H. H y Coro Alba Flores

Marta Sánchez, Ana Botella, Dorothy, Comandante Arian, Joyce Rumsfeld, Soldado Sabrina, Nancy Reagan y Coro Natalia Hernández

Laura Bush, Lynne Cheney, Yamila, Margaret Thatcher, Olga Rodríguez, Corista, Sargento J. P. K. y Coro María Morales

Víctor Gao, Tony Blair, Donald Rumsfeld, Soldado de la Marina Española, Wojtyla y Coro Paco Ochoa

Osama Bin Laden, George Bush padre, George Bush Jr., Ronald Reagan, General Miller y Coro Guillermo Toledo

 

José María Aznar, Yaser, Boris Yeltsin, Periodista Deng Xiaoping, Soldado de la Marina Española, Soldado H. y Coro Juan Vinuesa

Voces en off Andrés Lima (Den Xiaoping y José Antonio Marcos), Alberto San Juan (Charlton Heston), Olga Rodríguez (por sí misma)

Escenografía y vestuario Beatriz San Juan
Iluminación Pedro Yagüe
Música y espacio sonoro Jaume Manresa
Diseño de sonido Enrique Mingo
Vídeocreación Miguel Àngel Raió
Caracterización Cécile Kretschmar
Ayudante de dirección Laura Ortega
Ayudante de iluminación Enrique Chueca
Ayudante de vestuario Carlota Ricart, Remedios Gómez
Ayudante de videocreación Arantxa Melero
Producción Check-in Producciones Joseba Gil
Fotografía Laura Ortega, Bárbara Sánchez Palomero y Luz Soria
Tráiler Bárbara Sánchez Palomero
Diseño cartel Equipo SOPA

Coproducción Centro Dramático Nacional y Check-in Producciones

CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL. TEATRO VALLE INCLÁN HASTA EL 13 DE JUNIO 2021

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