‘Cómo los superhéroes explican el mundo’, de Mariano Turzi

Cómo los superhéroes explican el mundo

Mariano Turzi

Clave Intelectual

Madrid, 2021

130 páginas

 

Por Ricardo Martínez Llorca / @rimllorca

 

Constructivismo, liberalismo, realismo, marxismo… explicar cada corriente, y dentro de cada corriente cada concepto, es el trabajo divulgativo de esta obra, de este autor, Mariano Turzi, para lo cual se vale del reclamo de los superhéroes. Batman, Supermán, Spiderman, los Vengadores, los X-Men… cada uno de ellos va dejando de ser una estrella de la ciencia ficción y la fantasía, para aterrizar en un mundo paralelo, ese que nos pretende explicar cómo debería funcionar el planeta. Pues se trata de teorías, que en buena medida quiere decir de ilusiones, fundamentos que resuenan a posibles rutas por las que circular con garantías de justicia, de paz, de convivencia, aunque también se trata de hablar sobre qué es el Estado moderno.

Turzi no se muerde la lengua mientras explica cómo los Estados liberales, marxistas, constructivistas o realistas se han transformado en sistemas de distribución de poder. Lo que se impone es una conducta, no una teoría, como se impone la conducta en los superhéroes y los supervillanos, aunque sea por una suerte de defecto genético. Habla sobre la protección de las clases dominantes por encima de cualquier otra garantía. Habla sobre las relaciones de producción que se establecen con el único fin de proteger y enriquecer a los mismos. Habla, en definitiva, sobre la globalización y sus infinitas e inmensas cojeras; mientras la intenta comprender, va desgranando los problemas que acarrea, tanto los económicos como el deterioro humano; menciona las debilidades y los impulsos que tratan de tapar las debilidades, como la competencia; da por supuesto las diversas formas de contaminación que la globalización neoliberal implica -económicas y ecológicas-, en esa busca constante de una hegemonía que sacrifica el desarrollo armónico, que supone más desigualdad. Y a todo esto, los superhéroes, que aparecen de vez en cuando, representan ideas que a veces se pervierten en algunos episodios, como los más violentos que han aparecido en las últimas versiones, las de las películas.

¿Cuál debería ser el papel del superhéroe? Debería ser nuestro Hércules, el del pueblo, pero algunos se han ido creando para representar afanes militares, industriales e incluso de marginación social. No son parte del Estado, aunque las ideas de Estado se hayan ido apropiando de ellos para dibujar diferentes modelos. En ocasiones han servido para denunciar el fracaso del Estado nación, un concepto que es imprescindible definir, al menos en una concepción más moderna, la que se gestó en la época de Napoleón, y no sacralizar. El riesgo es la tentación de imperialismo, el maniqueísmo, la suposición de que creamos defender una idea de justicia y, sin embargo, ésta puede ser una farsa, populismo o, como diría el propio Turzi, ideología prime-time, ideología low-cost.

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