La guerra de bromas y acertijos

Portada de la obra

Una novela gráfica negra con una narración centrada en el carácter humanos de los personajes.

 

Entre 1986 y 1987, Alan Moore desarrolló una conocida historia de superhéroes, Watchmen, en la que los personajes no tenían superpoderes (con la excepción del doctor Manhattan). La historia mostraba, especialmente, la situación de caos existente y las motivaciones humanas de los personajes. También contaba las incongruencias y paradojas en las que incurrían los personajes. La obra se convirtió en uno de los referentes principales del cómic estadounidense. Recientemente se han publicado secuelas de la obra y series televisivas, lo que nos puede dar idea del impacto de este trabajo.

Durante el año 2020 ECC ha publicado la novela gráfica La guerra de bromas y acertijos dentro de su colección Batman Saga. En esta obra se expone una idea semejante a la planteada por Moore hace más de 30 años. En ella los personajes no destacan, especialmente, por los efectos y artefactos desplegados. Todo lo contrario. En este seElntido, la obra se aleja de planteamientos más recargados y opta por una historia relativamente sencilla. El pilar de la historia se asienta en la conversación que mantienen Bruce Wayne (Batman) y Selina Kyle (Catwoman). En ella Wayne le cuenta las razones por las que se generó la guerra y las dudas que les suscita todo lo que hace. A partir de esta idea se van incorporando paulatinamente capas de narración explicativas.

King localiza la historia poco tiempo después de que Bruce Wayne comenzase sus andaduras como Batman. En esta época Gotham comenzó a notar los efectos colaterales de las acciones de Batman, generando que Edward Nigma y Joker busquen terminar con el hombre disfrazado. Estos personajes son representados como mafiosos sanguinarios y sin hacer alarde de las características paradigmáticas de ambos: los acertijos y las bromas. Durante la obra se presta mayor atención al conflicto interno y al peso de los muertos generados por la guerra.

Nigma y Joker, entonces, buscan controlar la ciudad. Cada uno de ellos cuenta con un grupo de secuaces y entran en una guerra destructiva que afecta sustancialmente a la ciudad. King utiliza un recurso narrativo empleado por Azzarello en su Batman: Fuego cruzado, basado en la utilización de Wayne como solucionador, mientras que Batman se muestra como incapaz de generar soluciones. Este elemento narrativo toma especial relevancia en la mitad de la obra donde, durante una cena, el adinerado personaje (Bruce Wayne) genera un punto de inflexión en la narración que cambia la balanza en la confrontación. Ahora bien, este juego narrativo tiene mayor relevancia en el trabajo de Azzarello que en el de King.

Portada – Batman. Fuego cruzado.

Al comienzo de esa cena se produce un elemento interesante en la narración que muestra la subversión que pretende generar el escritor. Joker le dice a Nigma que es un tarado, ante lo que él termina riéndose. Vemos ahí una de las diferentes transformaciones en alguno de los elementos característico de los personajes. Otro aspecto destacado es cómo se muestra al Joker. Un personaje que no se ríe, que, además, se presenta con motivaciones racionales y con una apariencia en la que no hay ninguna deformación en su sonrisa (algo típico en buena parte de las obras en las que aparece el personaje). La historia parece, por tanto, una reivindicación de la humanidad de estos personajes y un alejamiento de los elementos psicóticos típicos de las historias de Batman. Estamos, por lo tanto, ante una obra sutilmente subversiva de la idea canónica de Batman y que abre la puerta a posibles planteamientos diferentes de los personajes.

Al final de la obra se produce un último giro inesperado. Nigma muestra que él es quien ha ideado toda la situación para devolverle la risa perdida al Joker y que Batman no es más que un personaje risible. Ante esta situación Batman intenta clavarle un cuchillo a Nigma y éste es parado gracias al Joker que interpone su mano terminando ésta atravesada por el arma. En este momento Joker comienza a reír, mostrando -nuevamente- el carácter problemático del personaje de Batman, ya que -al fin y al cabo- él es el elemento justificativo de la risa del Joker. Ello hace que el héroe pierda cierto sentido existencial, con las consiguientes dudas del personaje. Dudas que, por otro lado, son comprendidas por Selina.

El apartado gráfico resulta interesante por su dinamismo y acompaña adecuadamente la narración. En este sentido, no hay imágenes demasiado impactantes. No se ven escenas sangrientas o de acción trepidantes. Las viñetas muestran una historia de manera contenida y racional, con tendencia a la sencillez y a evitar recargar de contenido las imágenes.

 

Ficha técnica

Guión de Tom King y dibujo de Mikel Janín y Clay Mann.

Editorial: ECC

Formato: Cartoné. 200 págs. A color.

ISBN: 978-84-18120-54-1

Por: Juan R. Coca

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