Al habla con Carlos Gutiérrez, autor de ‘Las aventuras de Nagual Jaguar y Natál Balam’

EVA FRAILE.

No existen muchos ejemplos de literatura dedicada a recrear el mundo prehispánico. Normalmente, estos personajes existen por su relación con los invasores, pero pocas veces por sí mismos. Esta enorme laguna es la que se ha propuesto remediar Carlos Alberto Gutiérrez en su debut literario.

Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam narra las peripecias de un guerrero azteca venido a menos que sobrevive ofreciendo sus servicios como mercenario en los últimos días del Imperio Azteca. Unas aventuras que, relatadas por voz de su joven criado, Natan Balam, tienen el firme propósito de acercar al gran público la cultura del México prehispánico, la cual, según el autor, es cada vez más desconocida a causa de la globalización y del feroz consumismo. Carlos Alberto Gutiérrez insiste en que esta no es una novela histórica, aunque sí que está llena de personajes históricos, para hacerla más amena y conseguir acercarla más al lector, ya que, como él mismo dice: «No se puede amar lo que no se conoce».

Charlamos con el autor a continuación.

  • Alguna vez ha hablado de que le gustaría que los mexicanos conocieran mejor sus raíces, pero ¿le gustaría también que esta imagen trascendiese las fronteras de su país, incluso del continente? 

Claro, mientras mayor difusión tenga, más gente será consciente de la importancia de estas culturas prehispánicas. 

  • El Imperio Azteca conoció épocas mejores que la que sirve de trasfondo al libro. ¿Por qué eligió esa época histórica en concreto?

No es así. Es una saga, por lo que este es solo un momento puntual y no es histórico, trata de reflejar la situación en general, había miedo al despertar de Quetzalcóatl, a su regreso. Esta saga tratará de retratar, sobre todo el momento de esplendor y caída del imperio más poderoso de América en su tiempo. 

  • Su personaje principal, Nagual Jaguar, vive desempeñando todo tipo de trabajos, como usted mismo en su juventud, ¿cuánto se identifica con él?

Nuestra situación actual no tiene nada que ver, tenemos un NIVELAZO de vida, en términos generales si comparamos al mundo en el siglo XV y XVI. Yo he sido un buscavidas y un rebelde por elección. En tiempos de Nagual Jaguar no había de otra. En esencia, lo mío es elección, lo de esa época era imposición. 

  • Ha elegido un lenguaje muy cuidado y específico para dar contexto a la historia. ¿Recibió algún tipo de asesoría? ¿Cómo fue el proceso de documentación?

Esta novela es una especie de Frankenstein cuya columna vertebral es El Capitán Alatriste, y si algo tome de este fue el lenguaje, lo analicé, lo leí decenas de veces, lo destripé y de ahí fue como intenté imitar a este grande de la literatura. 

  • ¿Por qué cree que no hay muchos ejemplos de literatura de este tipo?

He leído muchas novelas de aztecas, prehispánicas… no he encontrado otro lenguaje igual, es decir, prehispánicas o aztecas con ese lenguaje escrito. Si alguien conoce algo similar agradeceré de corazón que me lo haga saber. ¿Por qué no hay muchas novelas con este tipo de lenguaje? De por sí no hay muchas novelas aztecas o prehispánicas porque no hay mucha información, creo. Y si a esto le sumamos un lenguaje escrito que requiere mil veces más trabajo que un lenguaje vulgar y común, pues ahí está la respuesta.

  • A la hora de escribir, ¿hay alguien que le inspire especialmente?

No es «alguien» es «algo». Meterse a hacer una novela de este mundo ha sido meterme un chute de éxtasis. Cuando me ponía a investigar, escribir, me aislaba totalmente del mundo, y soñaba con los ojos despiertos, con esos escenarios de México Tenochtitlán, con sus personales, sus vestimentas, sus tatuajes, investigar hierbas, utensilios, platillos, costumbres, animales, oficios, joyas, instituciones… Un trabajo de galeotes, pero que no cambio por ninguno: el proceso.

Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam se pueden encontrar en la plataforma de Amazon tanto en papel como en digital.

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