Armando Pego Puigbó: destrozando tópicos

Ignacio Trujillo Berraquero.- Hay que ser osado para adentrarse con el autor en las horas litúrgicas en que se estructura esta obra. Si quiere seguir cómodamente arrellanado en sus pacatas convicciones heredadas a beneficio de inventario, por favor no abra estas páginas, porque Armando Pego, en la estela de su maestro Bloy, nos fustiga con su palabra acerada, punzante, y sacude nuestra molicie, nos enfrenta con nuestras contradicciones, para tratar de depurarnos de esos excrementos ideológicos intelectuales y afectivos del sectarismo campante. Siga con su vida placentera que no se cuestiona  los lugares comunes que repetimos como mantras de autómatas porque nos evita el riesgo que conlleva pensar por cuenta propia.

Armando asume el riesgo, es un valiente, va a pecho descubierto. Aseguro que no le atraerá simpatía la edición de esta obra, pero no se arredra, porque es hombre de fe y no desespera de la comunión de los santos. Él sabe bien a Quién desea sólo contentar.

Pego Puigbó, es profesor de humanidades de la Universidad Ramon Llull de Barcelona. Aunque pueda despistar su aspecto de sabio despistado, nada más lejos de la realidad, es un observador nato. Con su mirada aquilina, se lanza, certeramente, sobre ese tópico convencional y lo destroza, nos lo expone en toda su crudeza y nos anonada. ¿Cómo pudimos ser tan necios? Como un gran foco inyecta la luz sobre la estulticia de nuestro mundo hoy y queda desenmascarada la mentira subyacente en tantos frases hechas “políticamente correctas” ¿Cómo no nos dimos cuenta antes?

Pego nos despierta de la modorra en que yacemos y abre ventanas y sacude las sabanas de nuestra aletargada rutina. No es cómoda, no, la lectura de este libro, es exigente. El autor aquilata cada palabra, nada se deja al albur. Cada análisis, breve, concentra, diríamos, acrisola, decanta, todo el vasto saber que atesora. Armando es, lo repito, un sabio, un lector culto e inteligente, cuyo saber enciclopédico desborda sus escritos, que trata de condensar, como una acequia el manantial borboteante, en las breves líneas de cada  banalidad que disecciona. De ahí que haya que releer cada frase, porque, conceptista, barroco, ocultan más de lo que aparenta.

Es un disfrute intelectual adentrarse en sus páginas, que trata al lector como cómplice de su agudeza. Hay que agradecerle su confianza, hay que responder a su invitación, elevarse, esforzarse y descifrar el mensaje autentico, veraz, incombustible que late en cada página.

Como Pedro, bajo la mirada piadosa del Nazareno sufriente, descubrió toda su miseria, este libro también nos revela la de una sociedad egoísta y aberrante. El autor trata de expulsar a los mercaderes del templo, de purificar la santidad del misterio, de recuperar el depósito sagrado de la tradición.

Armando es un profeta que aviva conciencias. Qué peligro. En la sosegada tranquilidad de la charca se ha lanzado un guijarro cuyas ondas sobresaltan a las ranas que croan desenfrenadas. Es una honda proyectada contra el gigante filisteo de la posmodernidad. Estamos ante una obra franca, valiente, osada y profunda. Inteligente y necesaria. Insobornable e imprescindible.

Etiquetas manidas como “Inclusivo y tolerante”, “Islamofobia”, “¡Heteropatriarcal!”, “Violencia de género”, “Derecho a decidir” y tantas otras que usamos ad nauseam… son expuestas, abiertas en canal, y desenmascaradas en su impostura. Pero a pesar del dolor con que escribe y de la indignación latente, Armando no deja la ironía, y subyace muchas veces la sonrisa en la caricatura, esa sonrisa que el que conozca al autor sabe que siempre le ilumina el rostro, porque, no nos engañemos, Armando es un hombre amable, en toda la acepción de esta palabra, que sabe de nuestra naturaleza caída y que peregrina, escatológico, en busca del Absoluto y aspira a perseverar, este es un libro de la noche, en la pura espera silenciosa de una aurora que alumbre el nuevo Día.

Armando Pego Puigbó, El peregrino absoluto. Exégesis de otros lugares comunes. Cypress Cultura, colección Jánica, n. 2. Sevilla, 2020, 138 pp.

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