La lujuria, la codicia y el crimen cantan y bailan en los locos años 20 de «Chicago»

Por Horacio Otheguy Riveira

Gran teatro musical en el cine. Una explosión de vitalidad, humor negro y concentración de placeres muy íntimos consolida un espectáculo de bailes y canciones protagonizado por dos mujeres de rompe y rasga, criminales ambas, supervivientes corajudas las dos, guapísimas y dispuestas a todo, junto a un abogado vigoroso, guapo y cínico como él solo, leal representante del campo de la Justicia que también esgrime su generosa mano de codicioso delincuente «dentro del estricto marco de la legalidad imperante».

Bob Fosse (1927-1987), actor, bailarín, coreógrafo, guionista, director teatral y cinematográfico (Sweet Charity, Cabaret, All that Jazz), fallecido a los 60 años, es el autor del texto de Chicago, así como de la primera puesta en escena en Broadway, en cuyo libreto original se basa esta película de 2002 dirigida por Rob Marshall con una contagiosa alegría de vivir y dinamismo propio de un gran show minado de cuadros musicales.

 

Chicago, años 20. La mayor ilusión de Roxie Hart (Renée Zellweger) es convertirse en una gran estrella del espectáculo emulando a su ídolo, Velma Kelly (Catherine Zeta-Jones). Para conseguir su propósito, Roxie es infiel a su anodino marido Amos (John C. Reilly) con el vendedor de muebles Fred Casley (Dominic West) con la intención de que los contactos de éste puedan ayudarle en su empeño de conseguir el estrellato. Roxie matará a Casley cuando se dé cuenta que sólo le ofrece promesas para conseguir sus favores sexuales. Ya en prisión, coincidirá con Velma y gracias al abogado Billy Flint (Richard Gere) intentará librarse de la pena de muerte, junto a su admirada Velma, también involucrada en una acusación de asesinato.

 

Acaba la primera guerra mundial dejando un reguero de millones de muertos y una Europa sumida en el caos y la miseria, mientras en Chicago se cuece una mafia muy integrada en la vida cotidiana, a través del alcohol, el sexo y la explotación económica del más débil. Es una gran ciudad de Estados Unidos, ya imperio Occidental y Cristiano por vez primera en crisis frente al crecimiento inaudito de otra potencia que viene de muy lejos, la de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS.

Mientras tanto, crimen y placeres mundanos explotan y hacen posible esta historia ambientada en los «locos» años 20 bien nutrida de jazz, mujeres sexualmente liberadas bajo la balacera de los gángsters. Así se nos brinda una potente recreación del mundo del espectáculo y la farándula en los vaivenes de una prisión, donde las protagonistas son mujeres de armas tomar. Ellas y su abogado dependen de los medios de comunicación, cuya manipulación está al pie del cañón para sacar adelante sus proyectos de vida. Algo hoy de enorme actualidad, mucho más escalofriante con medios que entonces no existían, imaginen, teléfonos móviles, televisión, Internet…

Pero en este Chicago todo es diversión, humor negro a raudales, y un despliegue fascinante de vestuario, semidesnudos, desbordamiento casi orgiástico y millones de dólares en vestuario y elementos escenográficos, porque Todo es Jazz, All That Jazz (como reza el primer tema cantado Velma-Zeta Jones, título a su vez de otro musical, ese sí escrito, coreografiado y dirigido por Bob Fosse). Todo es apuesta firme por desbordarse de pasiones y guiños capaces de hacernos volar la imaginación y los placeres carnales en medio de situaciones que rompen con el tópico del musical blando, entre lo ñoño y el encanto de adultos infantiloides.

Todo el contexto, es hoy muy cercano al nuestro, de clara atemporalidad y exposición cínica al que de faltar algo de peso sería un partido político metido a fondo en la corrupción. Sin duda subyace en este relato de deseos y ambiciones, de ascensos y caídas entre estupendas canciones y fantásticos números musicales, una liberación femenina de la aburridísima existencia en una sociedad patriarcal.

 

Richard Gere es un abogado guapetón que canta que sólo le motiva el amor, que todo es amor, que no hay nada como el amor, cuando en verdad le vemos actuar con un interés económico por encima de todo para defender a sus bellas asesinas. Trilero simpático como ninguno, no se casa con nada ni nadie más allá del aumento considerable de su fortuna entre mujeres hermosas.

 

Marta Ribera y María Blanco en 2011, la última versión de Chicago en los teatros españoles, estrenado por vez primera en 1999, con dirección de Ricard Reguant. Han actuado a lo largo del tiempo: Àngeles Gonyalons, Carmen Conesa, Mar Regueras, Natalia Millán, Manuel Bandera…

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