Séneca: «Sobre el suicidio»

Lucio Anneo Séneca (4 a.C. - 65 a.C)
Lucio A. Séneca (4 a.C. – 65 a.C)

«Hemos navegado, Lucilio, durante la vida, y como en el mar, al igual que dice nuestro Virgilio, «tierras y ciudades se retiran», así en esta carrera de un tiempo que vuela, primeramente, desaparece la infancia, luego la adolescencia, después cuanto es aquello que media entre la juventud y la vejez, puesto entre los confines de las dos; a continuación, los mejores años de nuestra vejez; por último empieza a mostrarse el fin común a todo el género humano. Creemos en el mayor grado de locura que él es un escollo: es un puerto, que algún día debemos alcanzar, que nunca se ha de rehusar y al que, si alguno llegó en sus primeros años, no debe quejarse más que el que hizo su travesía en seguida. Pues, como sabes, con uno juegan brisas suaves, lo entretienen y lo cansan con el tedio de una tranquilidad lentísima; a otro lo arrastra con mucha rapidez un viento pertinaz.

Piensa que a nosotros nos pasa lo mismo: a unos, la vida los llevó velozmente a donde se había de llegar aunque se retrasaran; a otros los agotó y los atormentó. Y, como sabes; ella no se ha de retener siempre; pues no es cosa buena el vivir, sino el vivir bien. Así, pues, el sabio vivirá cuanto debe, no cuanto puede: verá dónde ha de vivir, con quiénes, cómo, qué ha de hacer. Piensa siempre en la cualidad, no en la cantidad de la vida; si se presentan muchas cosas molestas y perturban la tranquilidad, se sale él mismo de la vida. Y no hace esto solamente en la fase última de la vida, sino tan pronto como empieza a vislumbrar la fortuna, examina con diligencia si se ha de acabar de vivir. Cree que no le importa darse el fin o recibirlo, que se haga más tarde o más pronto; no lo teme como [si se tratara] de un gran desastre. Nadie puede perder mucho por lo que se va gota a gota. No tiene importancia morir más pronto o más tarde; tiene importancia el morir bien o mal, mas el morir bien es huir del peligro de vivir mal. (…)

Si una muerte es con tormento y otra es simple y fácil, ¿por qué no has de poner tu mano sobre ésta? Del mismo modo que puedo elegir una nave para navegar y una casa para habitar, así una muerte para salir de la vida. Además, a la manera de que no es mejor una vida más larga, así es peor una muerte más larga. En ninguna cosa más que en la muerte debemos satisfacer nuestros deseos. Salga por donde tomó su decisión: ya escoja el hierro, ya el nudo corredizo o alguna bebida que penetre en las venas, adelante y rompa las cadenas de la esclavitud. Cualquiera debe aprobar la vida para los demás, la muerte para uno mismo; la mejor muerte es la que agrada.

Son necios estos pensamientos: «Alguno dirá que he obrado con poco valor; alguno, con temeridad excesiva; alguno, que había otra clase de muerte más valerosa». Debes pensar que en tus manos está esa decisión en la que la opinión pública nada tiene que ver. Mira una sola cosa, el sustraerte lo más rápidamente posible de la fortuna; de lo contrario habrá quienes opinen mal de tu acción. Encontrarás también a quienes profesen la sabiduría que digan que no debe atentarse contra la vida y que juzguen contra derecho divino hacerse el matador de sí mismo; que debe esperarse la salida que la naturaleza decretó. El que dice esto, no ve que él cierra el camino de la libertad. Nada mejor ha hecho la ley eterna que el habernos dado una sola entrada para la vida y muchas salidas. ¿Tengo yo que esperar la crueldad de una enfermedad o de un hombre, cuando puedo evadirme por entre los tormentos y disipar las adversidades? La única por que no podemos quejarnos de la vida es esto: no retiene a nadie [por la fuerza]. Las cosas humanas están en un punto bueno porque nadie es desgraciado sino por sus vicios; si te agrada, vive; [si] no te gusta, puedes volver allí de donde viniste.

Muchas veces, para quitarte el dolor de cabeza, te sangraste; no es necesario el desgarrarse las entrañas con una gran herida; con la lanceta se abre el camino a aquella gran libertad, y la seguridad consta de un pinchazo. ¿Qué es, por lo tanto, lo que nos hace perezosos e incapaces? Ninguna vez uno mismo tiene que salir de este domicilio; así, la complacencia del lugar y la costumbre, incluso ante las incomodidades, retiene a los antiguos inquilinos. (…)

Llegará el día que nos exija la aplicación de esta única cosa [la de morir]. No tienes que pensar que tan sólo los grandes hombres tuvieron esta fortaleza con la que rompieron las cadenas de la esclavitud humana; no tienes que pensar que esto no podía realizarlo sino Catón, el cual con su manó arrancó el alma que no había sacado con el hierro. Hombres de la más humilde condición salieron hacia la seguridad con un esfuerzo inmenso, y, no habiendo podido morir convenientemente ni elegir a su arbitrio los instrumentos de muerte, tomaron cualesquiera que les presentaron y con su fuerza convirtieron en tiros mortíferos cosas que no eran mortales por naturaleza».

(«Es una ventaja no vivir, sino vivir bien. Del suicidio», Cartas a Lucilio, Séneca,  Editorial Juventud)

8 thoughts on “Séneca: «Sobre el suicidio»

  • el 8 julio, 2017 a las 8:23 pm
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    Considero muy bueno el extracto senequista sobre el suicidio y la libertad.
    Gracias por ofrecer estas píldoras de sabiduría.

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  • el 1 junio, 2019 a las 6:10 am
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    Impresionantes palabras y forma de ver el suicidio no como un acto de cobardes si no como un acto de libertad

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  • el 18 diciembre, 2020 a las 3:52 pm
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    Un tema siempre actual y que tiene diversidad de puntos de vista.

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    • el 31 marzo, 2022 a las 10:39 pm
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      La revolución como tal. La invención de sistemas alternos al sistema ordenado para nuestra edad desde Ilich Lenin sin que necesariamente tenga que identificarse como comunismo,jamás ha llegado a ninguna parte y supongo, es una de las salidas de las que precisamente habla esta carta, con respecto a la única entrada de la vida.

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  • el 3 septiembre, 2021 a las 1:05 pm
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    Gracias por compartir este fragmento. Me trae problemas pensar la propuesta de Séneca, sobre todo considerando la concepción de a Providencia y el destino que sustenta la filosofía estoica. Pienso desde el estoicismo ¿Es sabio el suicida? Creo que sería inoportuno obrar contra la vida, seguramente el que lo haga se ve impulsado por algún mal, un dolor, una deshonra; si ese es el caso ¿No sería un cobarde? La firmeza del sabio radica en comprender y afrontar apaciblemente estás vicisitudes. Me contraria este pasaje, sobre todo de Séneca. Quizás lo escribió pensando y previendo su propia condena (recordemos que fue incitado la suicidio que era una forma de dar la muerte clásica entre el imperio).

    Sólo quería compartir esa reflexión. Saludos

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  • el 31 marzo, 2022 a las 10:51 pm
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    Corceles en el aire, pegados dibujando en el gentil acecho que canta el trovador. Desidias en las nubes que brotan de congojas en un canal quebranto de flores sin olor.

    Decirte , en esta vida: amarte más no pude, como un fantasma enjuto pasmado y sin dolor, del tiempo que hecho llanto, causó melancolías. Cuando un abismo lento precipitó el amor.

    Permanecer despierto noches vacías de llanto con lágrimas profundas de tiempos y candor.

    Tte Vicuna

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  • el 31 marzo, 2022 a las 10:52 pm
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    En un vanal quebranto. Excuse.

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