POR GABRIEL CÓRDOBA.    El pasado mes de febrero se cumplieron 17 años de «Saber y ganar», el programa mas longevo de la televisión de nuestro país. Repasamos las claves de su casi increíble éxito sin precedentes.

Jordi Hurtado

Jordi Hurtado

Si en este país un programa que valora la cultura y los conocimientos por encima de todo y que apenas da premios económicos se ha mantenido mas de 17 años en antena, es que aun hay esperanza. Estoy hablando de «Saber y ganar», el espacio más visto de La 2 y que a veces supera en audiencia al mismo «Sálvame». Un registro diario de nuestra historia moderna que ha recorrido a tiempo real acontecimientos como los atentados de Atocha, cuatro presidentes del Gobierno, el salto a la era digital, la finalización del mapa del ADN, etc…

 ¿Las claves de su éxito? Su cercanía, el cuidado de sus contenidos, sus excelentes guionistas, la ignífuga actitud positiva de su presentador Jordi Hurtado, la voz de Juanjo Cardenal, la sobria dirección del veterano Sergi Staff, el trato a los concursantes, el exigente casting de estos, y un largo etcétera para un producto familiar que no entra ni sale en política, que no busca el enfrentamiento y que no mira a ningún otro programa por encima del hombro.

 En cuanto a su formato, es muy sencillo. Aunque las pruebas han ido variando a través de los años, rara vez lo ha hecho su contenido; desde la «Superfrase» a «La parte por el todo» pasando por «La pregunta caliente», todas valoran y recompensan la sabiduría (a veces casi anecdótica y variopinta) de los participantes. El programa no se caracteriza por su dureza por mantenerse en él, pues todos los concursantes tienen una última prueba llamada «El reto» que, en el caso de ser superada, garantiza el paso al siguiente programa. Además, “Saber y ganar” tiene la costumbre de recuperar a alguno de los participantes eliminados a lo largo de emisiones especiales o en la edición de fin de semana, lo que da al programa una sensación de gran familia y confianza que nos hace sentir parte de toda la producción aunque estemos en el sofá de nuestra casa.

 Cada vez que escucho que los grandes programas denominados como «telebasura» tienen mucha audiencia porque es lo que la gente quiere ver, pongo de ejemplo «Saber y ganar» y siento que no todo está perdido. Vislumbro un futuro no tan oscuro y pienso que todo es cuestión de no tomar a la gente por tonta, que puede que la inteligencia no esté de moda, pero tal vez habría que ponerla en boca de los espectadores y fomentar otro tipo de valores desde la televisión. «Saber y ganar» lleva haciéndolo 17 años y sin duda es el rey de los concursos culturales. Larga vida al rey.