Los dilemas de la identidad de Brasil

Por Brunner Macedo.

Obra “Batizado de Macunaíma” de Tarsila do Amaral: una entre las múltiples representación de la brasilidad.
Obra “Batizado de Macunaíma” de Tarsila do Amaral: una entre las múltiples representaciones de la brasilidad.

Esta gran nación de los trópicos enfrenta como nunca antes un proceso de internacionalización. Es cierto que desde hace algún tiempo el mundo conoce nuestro tan recordado fútbol (que ya no es el mejor del mundo), nuestra música y carnaval. Sin embargo, Brasil está lejos de ser sólo eso.

Después de colocarse entre los países emergentes y experimentar altas tasas de crecimiento y  gran movilidad social, hoy Brasil exporta más que los viejos estereotipos. Las empresas brasileñas están convirtiéndose en multinacionales respetadas, el turista brasileño ya no es visto sólo como el inmigrante probable (es uno de los que más gastan en el extranjero), y luego recibirá dos de los mayores eventos deportivos del mundo: el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

Pero todo este cambio de paradigma enfrenta ahora un problema (más interno que externo) de legitimación cultural. Está claro que Brasil ya convive con estos temas por más de un siglo. En el pasado hubo políticas efectivas para “blanquear” a la nación, y en medio de nuestra multiculturalidad, literarios buscaron como símbolos nacionales al nativo, como Iracema (José de Alencar) y Macunaíma (Mario de Andrade); una dictadura militar también trató de forjar un nacionalismo tergiversado, y todavía no sabemos exactamente lo qué somos.

Como si todo esto no fuera suficiente, nuestra internacionalización nos lleva a enfrentamientos con el status quo universal que privilegia ciertos modelos culturales, y tenemos que adaptarnos. El año pasado, la FIFA anunció que va a ser ilegal vender acarajé (plato típico de la ciudad) en el estadio de Salvador durante la Copa del Mundo, y hace unos días también prohibió el nombre del estadio de Brasilia, que se llama y honra al jugador “Mané Garrincha” desde la década de 1980. La razón: el nombre es demasiado difícil de pronunciar.

Un país como el nuestro, que se pierde en medio de su riqueza cultural diversa e incluso dentro de su extenso territorio de contrastes continentales, no cabe en la punta de un bolígrafo. ¿Y a partir de ahora, vamos a ser lo que el mundo quiere que seamos, o seguir en la búsqueda de una definición múltiple e improbable de Brasil?

 

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Os dilemas da identidade Brasil

Brunner Macedo

Hoje os olhos do mundo estão virados para o Brasil mais do que nunca. Estamos entre as maiores economias do mundo, empresas brasileiras estão se internacionalizando e receberemos eventos de grande porte como a Copa do Mundo de 2014 e os Jogos Olímpicos de 2016. Esses fatores fazem com que sejamos mais confrontados, também, com a imagem que os outros e que nós mesmos temos de nós. Existe uma identidade brasileira? Em um país com tamanha diversidade, este assunto já é fruto de análises há anos. À resposta exata a tal questão ainda não chegamos, e provavelmente nunca chegaremos.

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